lunes, 7 de abril de 2014

Lo poco que decía lo hacía en el magyar de su juventud


"El paseo consistía en que yo le manejase por la cota mil, autopista a pie del macizo del Ávila que limitaba la parte norte de la ciudad con la naturaleza virgen de este parque natural.  Al estar la vía más elevada que la ciudad, a unos mil metros de media sobre un valle de setecientos y pico, ofrecía unas vistas espectaculares a nuestro alrededor, a la derecha un valle de concreto con más montañas al fondo y a la izquierda un monte verde cuyas cimas alcanzaban hasta las nubes.  En el carro dominaba el silencio, ya que mi abuelo materno dejó de hablar el español que aprendió con su exilio y ahora lo poco que decía lo hacía en el magyar de su juventud.  Esto me dejaba automáticamente fuera de cualquier conversación." —Capítulo ii.
 


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