"—Alpinas. Figúrate Tomás, que el paisano tuyo nos visita desde los Pirineos, o quizá los Alpes. Qué bota tan extraña. Tan gruesa no cabe en estribo cualquiera. ¿Qué es lo que montan para cruzar esas montañas? ¿Elefantes?
Bajé la mirada a mis pies y me di cuenta que aparecía en diagonal la palabra «Alpinestars» en grandes letras blancas a la altura de la espinilla en cada bota.
—Es la marca —me dije a mi mismo.
Renovales le siguió la corriente:—Desde que sirvieron al formidable Aníbal, dudo mucho que los húsares en Europa hagan hoy en día uso de paquidermos para sus travesías transalpinas. Éste igual es sarraceno y nos visita de más lejos, de serranías en Mesopotamia o en Persia." —Capítulo x.
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