sábado, 5 de abril de 2014

Armar esa correría


"Soñaba, ya que era ilusoria la empresa en ese momento. Aunque los hubiera podido rastrear, el coronel no autorizaría, por mucha necesidad que hubiese, armar esa correría para proveer con monturas a los hombres que estaban a pie. A éstos los llamaba el coronel su infantería, pero el llanero sabía que a pié no iban a conquistar el Llano, ni en tiempos de revuelta ni en tiempos de manumisión. La tarea del lazo les costaría tiempo y las leguas de persecución crearían una polvareda que les delataría ante el enemigo. Les tomaría una jornada de trabajo larga perseguirlos y acorralarlos, y luego otras tantas para romperlos, uno a uno y amansarlos lo suficiente para ser jineteados en batalla." —Capítulo ix.


 

 

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