domingo, 31 de marzo de 2019

Hijos de Putin

La guerra fría la vivió mi padre completita a pesar de que en Venezuela eso parecía estar fuera del alcance de los misiles soviéticos. La padeció durante su época en Yale de los años 50 donde se licenció como arquitecto y luego en España desde finales de los años 60 donde se estableció como emprendedor y empresario. La posibilidad de un armagedón nuclear siempre la tuvo muy en mente.

En Madrid dedicó la mayor parte de la década de los 80 —en sus ratos de ocio y en su condición de arquitecto frustrado— a diseñar su obra maestra de casoplón y en ella me hablaba de su intención de construirse un bunker nuclear por si nos llegaran a llover con misiles soviéticos. No muy lejos había una base aérea norteamericana en Torrejón de Ardoz y la exclusiva zona residencial para militares estadounidenses los tenía mi padre a la vuelta de la esquina de su terreno, en el Encinar de los Reyes o «Royal Oaks» como los americanos lo llamaban. Todos objetivos de un ataque nuclear.

El solar que mandó excavar mi padre en su parcela —todavía virgen con jaras, retamas y encinos— se quedó en eso, en un enorme y profundo hueco cuyas paredes se convertían en acantilados cuando llovía y se llenaba eso de renacuajos y de ranas. Por suerte para toda la familia no se construyó ni la soñada casa ni su bunker nuclear y en un bache financiero rellenó el solar y vendió el terreno.

Cuando paso por ahí reconozco la alta valla de varas de acero verdes que ahora rodea a una casa normal.  Me hace pensar en cuántos veranos de mi adolescencia dediqué a repintar la valla porque no hacía más que oxidarse. Me hace recordar el solar que albergaba la parcela, el proyecto del bunker y los misiles soviéticos que tanto temía mi padre.

Cayó el muro de Berlín, se fue pal carajo la Unión Soviética y por un momento pensamos todos que la guerra fría dejó de ser para pasar a los libros de historia.

Lo que nunca se imaginó mi padre —que en paz descanse— en sus peores pesadillas de la guerra fría es que los hijos de Putin, herederos de los ejércitos del imperio de los Soviets, llegasen a pisar suelo venezolano con todos sus pertrechos de guerra.

A pesar de lo inquietante del asunto he encontrado los comentarios de los siguientes tertulianos y personas influyentes muy esclarecedores: (Minuto 56:36 en el programa de Mingo y minuto 15:45 en la entrevista de Pedro Mario Burelli).




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