sábado, 16 de marzo de 2019

El Dorado



Compensaba con su pulso las vibraciones de la avioneta para así estabilizar en el centro de la pantalla la silueta del cerro que se aproximaba rápidamente. Sentado a la derecha del piloto registró en su celular —con una calma de no saber lo que le espera— los últimos momentos vividos dentro de la cabina del Cessna U206G Stationair 6 siglas YV-1801.

La aeronave acababa de despegar pero seguramente con sobre peso. Las imágenes muestran un motor funcionando pero el sonido de la alarma de pérdida delatan que las aspas no lo aceleran lo suficiente. El piloto sigue jalando hacia la montaña.  Entra en pérdida y engancha el plano derecho con la selva que se lo traga en un instante.

Por Radio Macuto se rumorea que llevaban oro, y si lo hacían era más de la cuenta. Vamos a ver, piloto más pasajeros, mercancía y gasolina dan para 725 kg de carga en ese tipo de avión.

Habían 6 adultos abordo, o sea 450 kg como poco.

Lo único cerca de Santa Elena de Uairén —de donde despegaron— son las fronteras con Brasil y Guyana y estos militares no tenían plan de vuelo internacional ni iban a reclamar la soberanía al Esequibo.

En otras palabras, todo en Venezuela está lejos de Santa Elena de Uairén. La pista de La Paragua al noroeste está a 350km. San Juan de Mapianare —en proximidad de las minas clandestinas dentro del Parque Nacional de Yapacana y al otro extremo del Arco Minero— está a 550km. Caracas y sus aeropuertos están a 927 km. Y eso es volando en línea recta.

92 galones de combustible pesan 209 kg y con eso un 206 vuela hasta 1000 km en 5 horas más o menos.

Mi primo que sabe de estos aviones y con el que consulté el incidente me escribió «ponle un lingote de oro y ese avión no vuela». Quizás lo iban a buscar a las pistas clandestinas del Arco Minero. Quizás no voló por esa razón, por ir cargado del mal habido oro. Quién sabe.



Ya el hilo de tweets bajo estás líneas dan los detalles del nombre de las víctimas del accidente y sus rangos. También hablan sobre el mal habido oro que trafica el régimen de Maduro, sin que tribute a las arcas del Estado ni contar con el beneplácito de la Asamblea Nacional legítima. Simplemente toneladas de oro desaparecen por la rampa 4 —terminal exclusivo del avión presidencial de Maiquetía— con destino a Turquía, Emiratos Árabes y más recientemente Uganda. Este régimen usurpador está acabando con El Dorado y su ecología.

Leo el artículo de Ibéyise Pacheco donde cuenta que «el usurpador ordenó el ensayo y ejecución del Plan Escudo Guayanés como alternativa para atrincherarse en caso de invasión» y me hace pensar en Erodes porque él también tenía un plan de atrincherarse en Masada, con cisternas llenas de agua, vistas al mar muerto y un desierto como defensa impugnable.

Al final, el Arco Minero, los laboratorios clandestinos de coca, todo eso necesita salida a un mercado y sin la rampa 4 es inviable.
















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