sábado, 6 de julio de 2024

El camino que toca

 

Entrevista de Carlos González del Instituto Casla a José Antonio Peraza, nicaragüense, politólogo y uno de los más prominentes opositores al régimen de Daniel Ortega.

Carlos González: —Hola bienvenidos yo soy Carlos González y mi invitado el día de hoy es José Antonio Peraza, nicaragüense, politólogo y uno de los más prominentes opositores al régimen de Daniel Ortega. Razón por la cual en julio el 26 de julio del 2021 fue arrestado y pasó más de 500 días en una celda de la infame cárcel del Chipote en Managua junto con otros líderes cívicos y políticos nicaragüenses. Su único crimen fue el de participar en un debate televisivo dedicado a analizar la situación política de su país. José Antonio, bienvenido.

José Antonio Peraza: —Muchas gracias y un placer estar contigo Carlos. Un placer.

Carlos González: —El placer es mío. Originalmente José Antonio, tú fuiste condenado a 10 años de prisión, si no me equivoco, por el supuesto delito de y déjame citar: «conspirar para cometer menoscabo a la integridad nacional». Por favor, ¿qué es eso?

José Antonio Peraza: —Bueno mira se suponía que me iban a aplicar una ley nueva. En aquel momento, ¿no? Que me me declaraba más o menos traidor a la patria pero como era una ley que habían publicado posterior a los cargos que se me atribuían era en ese momento era, como muy feo digamos, aplicarme una ley retroactiva. Entonces se fueron a buscar al código penal y lo único que encontraron para medio disfrazar lo que estaban haciendo con nosotros fue esos artículos, que si no recuerdo mal creo que era en el 411 y el 412 del Código Penal, que lo han violado en todo sentido. Ahora, nosotros sabíamos que ahí no funcionaba ninguna legalidad en ese juicio. Primero fue un juicio donde yo no pude hablar con mi abogado. Lo conocí el día del juicio y me dieron 3 minutos para hablar con él para poder preparar mi defensa y por lo, y me condenaron prácticamente el mismo día que fui al juicio. No presentaron ninguna prueba, presentaron cinco videos o cuatro videos de los cuales extrajeron yo creo que si llegamos a los 30 segundos de lo que extrajeron de esos videos que eran videos de una hora 40 minutos o 35 minutos, extrajeron yo diría que para condenarme ni siquiera 40 segundos porque no decían prácticamente nada que se pudiera llamar de esa manera. Era un juicio totalmente arbitrario, nosotros lo sabíamos y yo le dije claramente al juez cuando hizo algo que me pareció ridículo porque dice, me condena y entonces dice que «vamos a tener otra fecha de reunión para decidir cuál es la pena» que me va a otorgar. O sea, ya estaba condenado pero no me había dado la pena. Entonces yo le pedí la palabra y fue la única vez que me la concedió y me concedió 2 minutos o tres, no pasó de los tres. Entonces básicamente yo le dije «mire señor juez, usted está violando todo lo que yo puedo medio saber de derecho porque yo no soy abogado pero tengo la suficiente claridad de que usted está violando todo mis derechos humanos y tuve todo el debido proceso para condenarme pero sepa lo siguiente si quiere puede ponerme 30 años porque en primer lugar no voy a cambiar mi posición y en segundo lugar estoy seguro que no lo voy a cumplir». Y ahí no más. Me sacaron, e llevaron y yo ya sabía yo tenía para escoger tres posibles penas: 8 años que era lo que le estaban imponiendo a las mujeres, 10 años o 13 que era lo que le estaban poniendo a los candidatos a la presidencia. Entonces ahí tenían para escoger entre ocho y 13. Quedé a la mitad, como fuimos la mayoría de los hombres.

Carlos González: —Sin embargo tú has dicho en reiteradas ocasiones de que sabías que ibas a salir. Que al tratarse de un caso prefabricado de parte por el régimen para acallarte, sinceramente esa es la única palabra que se puede usar en este tipo de circunstancias, para acallar tu voz, ¿no es cierto? Que tú ibas a salir. O sea, tú sabías que eras inocente.

José Antonio Peraza: —Yo estaba seguro que iba a salir por varias cosas. En primer lugar porque conozco la historia de Nicaragua y en general en Nicaragua los presos político de cierta importancia y es feo que lo diga así pero de cierta importancia, los regímenes o los matan y si no los matan tarde o temprano van a salir. El tema era si iba durar 8 años, 7 años, 6, 9 y medio, nadie lo sabía. Pero yo sabía que los 10 completos nunca los iba a cumplir si salía vivo. Pero ya esa otra cosa si iba a salir vivo o no, no podía determinarlo yo. Pero sí, yo tenía la clara convicción de que yo no iba a cumplir esos 10 años porque conozco la historia de Nicaragua y desde el primer momento el tipo de juicio que nosotros y el tipo de cárcel que nosotros sufrimos era lo más atípico que puede haber, pues, que yo he conocido. Porque es mi segunda vez en la cárcel, mi tercera vez en la cárcel. No es la primera, es la tercera y por las mismas.

Carlos González: —La primera vez, la primera vez si no me equivoco, perdona que te interrumpa porque esto es relevante. La primera vez creo que tenías 16 años cuando te encarcelaron.

José Antonio Peraza: —15 y medio. Tenía 15 y medio y precisamente me iban a acusar de traición a la patria, igual, porque al final todo eso es traición a la patria y en aquella época me amenazaron. Igual me dijeron que era un niño de 15 años, ¿verdad? Entonces me dijeron «O nos contás» porque fueron unas pintas que aparecieron en mi en mi ciudad que decían «comunismo no, democracia sí, queremos libertad». Unas cosas bien simples que ni siquiera yo las había escrito sino unos amigos míos y entonces me dice decime quiénes son tus amigos y te vas a tu casa. Si no llamamos a los tribunales populares anti-somosista que era con lo que estaban condenando a los guardias somosista a 30 años de prisión, 25 años y te ponemos 3 años de manera inmediata. Así me recibieron a mí en la cárcel cuando tenía 15 años y medio. Entonces yo más o menos conozco su estilo, su forma, la intimidación. Eso no cambia los sentimientos que uno tiene pero si te ponen en una mejor perspectiva para decir «ya sé que estos están hablando para amenazarme, para intimidarme». En aquella ocasión incluso cuando era niño, me amenazaron con maltratar a mi hermana. Me llamaban por teléfono para amenazarnos, no solo a mí sino a toda la familia. Entonces conozco su proceder. Eso no cambia el peligro, eso no cambia las posibilidades de la agresión como hicieron una vez con mi madre que le tiraron una piedra que casi la mata. Pero todo este tipo de cosas yo ya, por alguna razón, yo he aprendido a manejarla durante muchos años.

Carlos González: —José Antonio tú y yo nos conocimos personalmente en Washington DC el año pasado en la sede de la OEA, de la Organización de Estados Americanos, en una reunión con el equipo del secretario general Luis Almagro. Tenías poco de haber llegado de Nicaragua. Me preguntaba a más de un año ya de de exilio, que tengo entendido que tampoco es tu primer exilio, pero ya me vas a contar más sobre eso más adelante. ¿Cómo estás hoy? ¿Y cómo están los otros opositores que corrieron la misma suerte que tú?

José Antonio Peraza: —Bueno mira hay diferencias importantes. Todos hemos perdido. No hay ninguno de nosotros que haya ganado. Todos hemos perdido en el sentido económicamente, lejanía con nuestros familiares, yo no he podido ver a mis hijos, mis relaciones personales están dañadas porque bueno he pasado años sin, sin. Cuando digo dañada es que la estrechez la calidades se ha reducido con muchísima gente. Pero al mismo tiempo nos ha hecho mucho más fuertes. Eso siempre pasa, ¿no? El que sobrevive a cosas se vuelve más fuerte y yo este es mi segundo exilio. Mi primer exilio incluso me atrevería a decir que emocionalmente fue mucho más duro que este. ¿Por qué? Porque era un exilio de un niño de 16 años y medio que va con dos hermanos, uno de once y una de seis, que va con una madre que va con cáncer y que al final muere y que mi padre que se queda en Nicaragua viendo algunas cosas y cuidando lo poco que nos habían dejado que no hubiese sido arrebatado por la dictadura. Y todo ese drama familiar esta vez no lo viví porque era una decisión más unilateral, personal. En aquel tiempo yo era un niño y de alguna manera yo involucré a mi familia en cosas que tal vez no debía haberlo hecho, pero bueno. Bueno a los 16 años o a los 15 años es muy difícil tener perspectiva de las consecuencias de lo que uno hace. Esta vez si yo tenía clara las consecuencias y por eso actué de acuerdo porque hay mucha gente que nos dice «pero es que ustedes fueron tontos, ¿por qué?» Algunos críticos ¿verdad? «¿Por qué fueron tontos? Y ustedes saben cómo actúa la dictadura y ¿por qué se dejaron capturar?». No, no es que nos dejamos capturar. Simplemente fue en mi caso y sé que de otros compañeros, una decisión política claramente sustentada en nuestros valores y en nuestras creencias. Nosotros creíamos que teníamos que ir a un proceso electoral porque queríamos y queremos una salida pacífica para el país que en Nicaragua esas opiniones no son muy comunes. Tal vez en otros países es lo más lógico pero en Nicaragua no, porque nosotros venimos de una sociedad que ha tenido más de 20 guerras civiles y nosotros siempre, la élite política, siempre piensa que la manera más rápida efectiva de salir de los problemas a través de la violencia. Eso está bien incorporado, no en el ADN porque eso no se puede decir así, pero sí en nuestra cultura política está bien arraigada. En otras palabras, plantear una salida no violenta en nuestro caso es una rareza. Es ser rebelde para decirlo de otra manera. Es más fácil irse por el otro camino, hablar de violencia, de discriminación, de exclusión del otro. Hay toda una cultura política o incultura política o anti cultura basada en esos conceptos. Por lo tanto cuando a mí me llegan a capturar yo estoy claro que voy a ser capturado. Yo estoy claro que voy a ir a la cárcel y yo estoy claro que voy a ser condenado. Lo que yo no sé es más allá qué es lo que va a pasar. Yo lo que estaba esperando es que me golpearan.

Carlos González: —José Antonio después de que ustedes llegaron al exilio yo recuerdo que se mencionaba mucho y te lo pregunto apropósito de lo que decías hace un momento del cambio, ¿no? De la necesidad de llevar a cabo actividades de que busquen el cambio en Nicaragua de una forma diferente, ¿no? De una forma diferente a la tradicional como mencionabas que ha sido la vía armada, ¿correcto? Pero se mencionaba mucho cuando ustedes llegaron del exilio acerca de la necesidad de organizarse como en una suerte de frente político, una plataforma, para ser oposición más coordinada contra el régimen de Ortega. Podrías comentarme en qué quedó esa iniciativa a un poco más de un año ya de que se hablaba de esto y cuáles han sido los principales desafíos para lograr esta meta.

José Antonio Peraza: —Bueno mire, en primer lugar yo creo que no hemos cumplido con lo que dijimos que estábamos en la cárcel. Cuando estábamos en la cárcel siempre hablamos de que cuando saliéramos íbamos a tratar de construir esa unidad de manera digamos sistemática para luchar contra la dictadura. En especial, cuando yo salgo se me invita a ser parte de un grupo que hoy tiene el nombre «Concertación Democrática Nicaragüense Monteverde». Tiene ese apellido de Monteverde al final, antes solo se le decía Monteverde. Ahora de los 222 que salieron, que salimos, básicamente activa políticamente activo yo creo que no llegamos a 30. La mayoría de la gente ha estado sumergida en resolver sus problemas personales, familiares y económicos que son bien difíciles, ¿verdad? Porque hacerse la vida en otro país sin hablar el idioma, sin tener un montón de dificultades es complicado. Incluso yo oía a Juan Lorenzo Hollman en un entrevista que se le hizo cuando se conmemoró el año de nuestra salida, que él decía «yo que hablo inglés, que estudié en Estados Unidos me me he llevado grandes dificultades y decepciones porque yo creí que mi inserción iba a ser rápida, inmediata y no, no ha sido así». Para resumirte yo diría que de los 222, personas que estén comprometidas en este momento de, todos estamos involucrados pero que estemos comprometidos, digamos, con la construcción de ese sujeto político para luchar directamente con la dictadura, yo creo que no llegamos a 20.

Carlos González: —¿Cómo ves tú el proceso que se ha iniciado en Venezuela de cara a las próximas elecciones del 28 de Julio? Ya se habla, ¿no? Hay muchos analistas que hablan de una posible derrota del chavismo de Maduro y que ese país podría iniciar un camino hacia una transición democrática. Te pregunto primero por Venezuela, ¿cuál es tu análisis? Y en segundo lugar ¿cómo podría impactar eso a la realidad de nicaragüense? ¿Crees que eso pueda tener algún una repercusión, por ejemplo en la oposición que tenga más chances, digamos de derrotar al orteguismo?

José Antonio Peraza: —Yo tengo mis esperanzas cifradas en Venezuela para ver qué decisiones vamos a tomar por una cosa muy importante. Es evidente que Maduro no tiene ninguna intención de entregar el poder y eso todos lo sabemos y volvemos a entrar con la misma dinámica de cuando me echaron preso: «que ustedes son unos tontos». O sea, no hay que ser ni siquiera muy inteligente para saber que Maduro va a hacer todo lo que pueda hacer para robarse esas elecciones. Y yo estoy esperando un robo para esas elecciones. Pero yo le hago mis compatriotas la segunda pregunta, a ver, si no hay salida militar, si excluir de manera consciente de participar en elecciones te ha mantenido fuera de tener ninguna influencia sobre el gobierno o sobre las autoridades o sobre los territorios en Venezuela ¿verdad? Entonces y el otro elemento es que en las elecciones del 2022 la oposición de Venezuela logró prácticamente el 35% de todos digamos las candidaturas que se estaban jugando, entonces la pregunta es los venezolanos eso lo tienen claro, no se puede abandonar la lucha política diciendo que no voy a participar. Ahora, ¿es lo mejor? Desde luego que no pero ahí es donde una oposición responsable tiene que decir a pesar de las condiciones terribles que yo tengo y desventajosas lo menos que yo puedo hacer es decir que yo me voy para mi casa porque eso es lo que le gustaría a Maduro, ¿verdad? Entonces a mí no me cabe ninguna duda que van a haber abusos, que hay grandísima posibilidad de que se roben las elecciones pero yo me hago la pregunta ¿y qué les queda? ¿Qué le queda a la oposición? Decir María Corina «OK me voy para mi casa y que estos tomen todas la las gobernaciones y que hagan esto y que hagan lo otro» porque van a tener elecciones el próximo año y van a tener otra vez el próximo el ese mismo dilema. Entonces hablando con los venezolanos y hablando con expertos electorales yo llegado a la conclusión de que tienen que ir y yo he llegado a la conclusión que si bien es cierto, es casi seguro que se van a robar las elecciones, lo peor que podes hacer es dejarle el espacio abierto. En otras palabras, los venezolanos se van a tener que conformar si hay un panorama como el que yo estoy viendo a hacer una transición a la democracia que va a ser de manera digamos lenta, ordenada y tal vez un poco frustrante por no ser inmediata, pero creo que ese es el camino que toca. Ahora, si hay un voto masivo como creo que va a haber y hay un despertar ciudadano de que no pueden seguir abusando de la democracia, ahí estamos ya en otro proceso. Ese nadie lo puede determinar pero es un escenario que sí se puede dar. Ahora, ¿qué papel van a jugar los militares? Entonces empiezan todas las preguntas pero lo que yo sí tengo claro es que los venezolanos tenían que ir y tienen que ir. Yo creo que con lo que está haciendo María Corina independientemente ya del resultado final, yo creo que la labor ya está ganada, ¿no? La gente está en las calles, hay una motivación y vamos a ver lo que yo creo que va a pasar, que pasó en Nicaragua en 1990 que es una masa de votantes que vamos a ver si se van a atrever a violentar. Entonces yo lo que creo es que y con esto termina esta parte…

Carlos González: —Adelante.

José Antonio Peraza: —Yo lo que creo es que, yo creo que la política, la gran política es crear oportunidades donde supuestamente no las hay y yo creo que María Corina y su grupo y con todo este tema en las primarias han abierto un proceso. Entonces volviendo a lo que decimos nosotros en Nicaragua aquí hay dos posiciones o tres posiciones. Una que dice «ustedes son unos tontos» que es lo mismo ¿no? «Ustedes son unos tontos, Nosotros sabemos que eso no va a suceder», eso es facilito decir pero eso no resuelve el problema ni de Venezuela ni de Nicaragua. Entonces esa es una tesis. La otra tesis es de los más intelectualizado, digamos de cierta visión de gente que esté en Estados Unidos, de académicos nicaragüenses que están en Estados Unidos que dicen lo siguiente «no comparemos Venezuela o Nicaragua porque son procesos totalmente distintos y hacemos una mezcla incorrecta de lo que está pasando en uno y otro». Y después están los que piensan como yo, si bien es cierto, hay que ir a los procesos electorales como te dije. Y si bien es cierto no hay duda que Venezuela y Nicaragua son países y sociedades totalmente diferentes, yo sí creo que hay un vínculo que tal vez no lo podemos demostrar de manera objetiva con hechos económicos porque vos me podes decir no hay ningún vínculo económico importante entre Venezuela y Nicaragua. Son países con historias diferentes, Venezuela tuvo una tradición democrática que Nicaragua no tiene, el grado de represión en Nicaragua es muchísimo, muchísimo más alto que en Venezuela. Sí, pero hay cosas como en la como en la Cortina de Hierro que hay procesos que cuando se inician no se detienen. ¿Por qué? Hay veces no se sabe. Hay veces no se sabe pero definitivamente que las cosas están conectadas. Perdón, Cuba, Venezuela y Nicaragua están conectadas. ¿Quién influye más? ¿Quién es el más débil? Bueno parece que el más débil es Nicaragua, parece.

Carlos González: —A eso iba con la pregunta que te hice recién que si existe esa interconexión entre esos tres países resulta natural pensar de que lo que sucede en uno puede impactar al otro. Es decir, si hay un cambio en Venezuela eso naturalmente podría impactar a a Nicaragua, ¿no estás de acuerdo?

José Antonio Peraza: —Sí, yo creo que sí, aunque desde el punto de vista, voy a decirlo, técnico la vinculación económica entre Cuba, Venezuela y Nicaragua es inexistente. Lo que ellos tienen son relaciones políticas. Pero siempre lo que pasa en el Caribe, en países como Cuba, ¿verdad? O Nicaragua o antes Panamá siempre influye en Nicaragua, ¿verdad? Ahora, Nicaragua siempre ha sido un país que ha influenciado toda Centroamérica, desgraciadamente no en buenas cosas, ¿verdad? Siempre Nicaragua es el el país conflictivo en Centroamérica, no el más violento, el más inestable, siempre está con su inestabilidad, ¿verdad? Su inestabilidad, su incapacidad de consolidar una democracia medianamente manejable y eso definitivamente. Por ejemplo una caída de Venezuela inmediatamente, ahí sí te lo puedo decir, nos va a dar la perspectiva: Ese es el camino. Porque hay gente que no lo acepta aunque vos se lo expliqués de todas las maneras te dice «no, no es por ahí» y es una cantidad importantísima. Yo sí creo que el camino es por ahí, ahora, no va a ser como yo quiero, que el régimen de Maduro se va a desmoronar de la noche a la mañana. Pero yo sí creo que aparte de la violencia que ya nosotros le hemos probado decenas de veces y nunca hemos resuelto nada. Yo soy de los que cree firmemente que ese es el camino, ahora, es un camino tortuoso, difícil, frustrante pero ahí va a demostrar de qué está hecha la oposición porque lo otro es llamar a la guerra y la guerra no le ha resuelto a Nicaragua nada en últimos dos siglos. [Min. 23:31]

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