sábado, 15 de julio de 2017

Observadores presidenciales

Halaga saber que un comité de ex-presidentes acaban de llegar al aeropuerto internacional de Maiquetía.

Llegan a Venezuela en apoyo a que el plebiscito convocado para mañana 16 de julio y organizado por las fuerzas democráticas se celebre con todas la garantías de seguridad y derecho al voto libre que exigen la gran mayoría de los ciudadanos venezolanos.
Halaga saber que el mundo entero está pendiente de que Venezuela ejerza mañana su derecho a la consulta popular. Venezolanos en todo el mundo tienen la oportunidad de participar en esta consulta. Para ello se han habilitado múltiples centros de votación en el extranjero —en hasta 86 países— demostrando la magnitud de la diáspora de venezolanos en los últimos tiempos.

En España se estima una participación mañana de 150 mil venezolanos. Esta cifra me asombra dado que en los comicios presidenciales del 2013, si no recuerdo mal, los venezolanos residiendo en España inscritos para votar y que fuimos convocados en un único centro electoral para España —concretamente la sede de la Secretaría General Iberoamericana en el Paseo de Recoletos 8 de Madrid— alcanzamos a ser alrededor de 20 mil personas.

Entonces rebobinemos a julio del 2017, dos lustros y medio desde que el regimen venezolano anulase cualquier tipo de sufragio en Venezuela excepto su falsa Consituyente, convocada para fin de mes.

Estimo que la población de venezolanos residiendo en España ha crecido más de cinco veces. Se habían ya oído hace dos años las dificultades de miles de estudiantes venezolanos en Madrid sin posibilidad de recibir remesas porque sus padres no podían cambiar bolívares a euros. A pesar de ello, éstos han preferido permanecer en España que regresar a las penurias que ofrece Venezuela con Nicolás Maduro en el poder.

Las noticias más recientes son de que hay más peticiones de asilo en España de venezolanos que de ninguna otra nacionalidad, incluyendo de ciudadanos en países con conflicto armado como los son Ucrania y Siria. En España, 4 de cada 10 peticiones de asilo provienen de venezolanos, un incremento de 553% con respecto al año pasado.

Mañana las mesas habilitadas para votar en la consulta popular acreditarán a todos los venezolanos mayores de edad. Solo piden se les presente una cédula —ésta es nuestra tarjeta de identidad— o un pasaporte, aunque estén vencidos. No tienen que estar inscritos en el Consejo Nacional Electoral como votantes.

La realidad es que para los venezolanos viviendo en el exterior, los que han podido se han hecho ciudadanos también de sus países de acogida. Para muchos de éstos, ahora con doble nacionalidad, el trajín de renovar los documentos de identidad de Venezuela se ha hecho una tarea complicada. A mí me tardó casi un año y medio renovar el pasaporte en el consulado venezolano en España. Cuando quise registrarme para votar en 2013, el consulado concedía 50 turnos al día para atender a los ciudadanos. Para conseguir que me atendiesen tuve que ir en cuatro ocasiones diferentes, perder cuatro mañanas laborables. Si éramos muchos entonces, ahora parió la abuela. Son más los venezolanos en el exterior y sus votos también cuentan.

Ayer, hablando con un grupo de españoles que acababa de conocer en una cena benéfica, saqué el tema del plebiscito. Al contarles el número de venezolanos que se espera acudirán a votar en España uno de ellos me dijo: "Somos 40 millones en España los que apoyamos a Venezuela en su lucha por la libertad".
























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