domingo, 21 de mayo de 2017

Seguir el ejemplo que Caracas dió...

Ayer se marcó el hito de 50 días consecutivos de marchas pacíficas —fuertemente reprimidas por el régimen de Nicolas Maduro— en las calles de las principales ciudades de Venezuela exigiendo elecciones presidenciales.  Las imágenes sobre estas líneas fueron filmadas ayer en Barcelona, España, donde también se congregó una multitud de venezolanos y amigos de Venezuela para expresar su rechazo al régimen.

El estado de derecho español, la estabilidad que le brindan a esta monarquía constitucional sus instituciones políticas y gubernamentales hacen posible que nuestros compatriotas en exilio y aquellos amigos de una Venezuela libre hayan podido convocar una marcha pacífica por las calles españolas clamando por la libertad de nuestra patria y cantar a todo pulmón el Gloria al Bravo Pueblo.

Sin embargo, en Venezuela el regimen chavista ha reprimido con violencia estas marchas pacíficas 50 días seguidos causando todo tipo de desgracias a la ciudadanía que en ellas participaba para exigir el más básico de los derechos constitucionales: elecciones libres.

A tal punto que las cabeceras de las marchas las lideran jóvenes, en su mayoría estudiantes que se resguardan con escudos improvisados, cascos de moto y mascaras de gas contra las bombas de gas lacrimógeno que son disparadas como contundentes misiles contra ellos. También reciben disparos de balas, o «plomo» como se le dice en criollo, y son arrollados por los flamantes vehículos blindados antidisturbios importados de la república popular China.

Estos vehículos «tanquetas y ballenas Made In China» se suman a los símbolos de represión, junto al liqui-liqui de color sucio oscuro con el que se atavía Nicolás Maduro y las guayaberas cubanas rojas de sus más allegados secuaces.

Cada día que pasa escuchamos el resultado de esta represión: asesinatos en las marchas, agresiones, palizas, arrestos arbitrarios, presos políticos sin fé de vida, torturas a presos políticos, extorsiones para liberar aquellos que han sido arrestados arbitrariamente cuando acudían, participaban o regresaban de las marchas.

Estos actos de violencia y abuso de poder son acometidos vilmente por las fuerzas regulares e irregulares que el regimen ha armado hasta los dientes y dirige para reprimir al pueblo con absoluta impunidad.

El único fin es de mantenerse un día más en la cúpula mientras el regimen sigue saqueando el país, destruyendo una a una las instituciones, aniquilando su ya muy chavista constitución, hundiendo a la población en la peor crisis humanitaria que ha conocido la república en su historia.












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