lunes, 22 de mayo de 2017

Pinta muy mal


 



Pinta muy mal la imagen de hombres encapuchados de negro armados con fusiles de asalto conduciendo a civiles con los brazos detrás de la nuca en San Antonio de los Altos a tempranas horas de la mañana.

Pinta muy mal leer reportes de la prensa que el cuerpo de élite de la guardia nacional bolivariana CONAS (Comando Nacional Anti extorsión y Secuestro) ha tomado San Antonio de los Altos esa misma mañana.

Pinta muy mal saber que el CONAS ha arrestado a uno de los suyos que tuvo el valor de cuestionar a sus mandos superiores ante el mandato de reprimir a la población que protesta pacíficamente.

Transcribo la declaración de este valiente miembro del CONAS:

—Para los que todavía no creen que soy militar activo, aquí está mi cédula: 18989123, Machado Briceño, Paulo Enrique, aquí está mi carnet militar, primer teniente, Paulo Machado Briceño, mi cédula: 18989123, y para los que todavía no creen, aquí está, y por instrucciones del alto mando, aquí está el carnet de la patria, ¡que no sé para qué sirve! 
Lo corta por la mitad con unas tijeras. 
—…un hombre, no podemos estar condicionados a una sola persona a un grupo minoritario, no voy a permitir que las fuerzas armadas levanten las armas en contra del pueblo. Eso no me lo enseñaron. Eso no lo aprendí. Mi trabajo ha sido siempre combatir la delincuencia, el secuestro, las extorsiones, el narcotráfico. El enemigo no es el pueblo. No necesito hacer un llamado a las fuerzas armadas, porque ellos están claros, ellos también tienen familia, ellos tienen sentir, hijos, madres, padres. No tengo porqué hacer un llamado que salgan, no, ellos saben. Y el gobierno y el alto mando tienen miedo, porque saben, saben, que hay sonido de sable en los cuarteles, en cada comando, en cada compañía, en cada pelotón, en cada escuadra. Todos los días veo a los guardias nacionales, indignados, mientras que están combatiendo, luchando, el enemigo: el pueblo. Ese no es el enemigo. Mientras que están dando coñazo en la calle, aguantando hambre, sueño, están recibiendo mensajes en sus celulares de sus esposas, de sus casas, de sus madres: «no tenemos leche», «se acabó la comida», «el sueldo no alcanzó». Cada día tenemos más miembros de las fuerzas armadas pidiendo la baja. Yo no pienso pedir la baja, ni me pienso ir de Venezuela. Pienso seguir aquí en la lucha con el pueblo.





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