miércoles, 4 de mayo de 2022

Alcalde Antonio Ledezma

 


Las banderas de España y de Ucrania ondean alrededor de la madrileña Fuente de Cibeles en un gesto de apoyo al pueblo ucraniano en su valerosa defensa contra la invasión a su territorio patrio del ejercito de los hijos de Putin. Justo detrás del carro de la diosa madre, se encuentra el Palacio Cibeles y en el interior de su espacio de exposiciones tuvo lugar esta tarde la presentación del libro «La Tumba, Secuestro en Venezuela», escrito por el alcalde Antonio Ledezma y publicado por la Editorial Almuzara.

Ya pasadas las siete de la tarde llegué a la fila del control de detector de metales en la entrada del CentroCentro y tras pasarlo y recoger mis cosas de la bandeja oí el siguiente comentario de una de las vigilantes: «es abajo, pero el aforo está completo, no pase». Se dirigía a alguien justo detrás de mí que preguntaba donde era que iba hablar Ledezma. Me apresuré a bajar las escaleras que conducían al auditorio, ya solo con la esperanza de adquirir un ejemplar de «La Tumba» que se ofrecían a la venta en una mesita al pie de las escaleras. Con el libro en mano y casi que mostrándoselo al vigilante que me esperaba a pie de la siguiente puerta del pasillo que conducía al auditorio, le pregunté casualmente «¿por favor, el cuarto de baño?» al cual me respondió «primera puerta a la izquierda» que era todavía más adentro y me acercaba más aún al lugar del evento. A los pocos minutos salí de los servicios y me asomé dentro del auditorio. Todavía no había comenzado la presentación del libro, se encontraba el espacio lleno de gente pero arriba al fondo pude ver que quedaban lugares libres así que rápidamente tomé uno de los asientos en la última fila. O sea, aforo completo de casi 300 personas, y como remarcó el alcalde Ledezma una vez se dirigió al publico  «...le comentaba al alcalde Almeida que hoy tenían un reto porque estaba compitiendo nada más y nada menos que con el Santiago Bernabeú, y afortunadamente esto está tan lleno como el Santiago Bernabeú».

Según escribo estas líneas ya arranca la segunda parte de la prórroga 3-1 contra el Manchester City. Mejor resultado no puede ser para un madridista, Almeida estará contento de alegría.

Tanta sería la anticipación del partido que el alcalde Almeida dirigió su discurso de la presentación del libro hablando a mil por hora. Tenía mucho que decir al respecto pero le pesaba el tiempo, que el partido ¡comenzaba a las 9!


Discurso del alcalde Antonio Ledezma en la presentación de su libro «La Tumba, Secuestro en Venezuela».

Alcalde Antonio Ledezma: —Buenas noches, muchas gracias por estar aquí. Le comentaba al alcalde Almeida que hoy tenían un reto porque estamos compitiendo nada más y nada menos que con el Santiago Bernabeu. Y afortunadamente, esto está tan lleno como el Santiago Bernabeu.

Dionisio García Carneiro es el moderador de este evento porque eso lo habíamos pactado en mi casa por cárcel y a mí me enseñaron de ser amigo no de las personas por el cargo sino del ser humano.

Dionisio ya no es senador pero sigue siendo un amigo muy querido por los venezolanos. Fue el senador que presentó 73 incidencias en el Congreso de España y eso no lo podemos olvidar. Eso está como un tatuaje, aquí en la memoria del corazón que es la que nunca olvida. Y él, cuando [yo] estaba en casa por cárcel, me dijo: «Antonio, algún día tienes que escribir esta historia y yo voy a estar contigo cuando la presentes en España». Hemos honrado ese compromiso.

Y le hemos pedido al alcalde Almeida que sea —como decimos en Venezuela— el padrino de esta obra porque como lo acaban de decir aquí, sigo siendo el alcalde.

Y el responsable de que yo siga siendo el alcalde —entre otras razones— está también presente aquí, que es el presidente Felipe González.

Tanto estás imágenes que vieron, fue tal el testimonio de la realidad de estas imágenes, por ejemplo Mar, que junto con su esposo, el presidente González se presentó a mi casa por cárcel.

Tuvo mejor suerte que Albert Rivera porque a Albert no lo dejaron entrar.

Y después de sortear tantas maniobras del régimen, me acuerdo que el presidente [González] me había dicho que lo habían retirado, y después lo llamaron y se regresó porque por fin desde Miraflores autorizaron el ingreso y tanto Mar como el presidente, como Albert, para incomodarles, vieron como había, ese pelotón de funcionarios, hasta una tanqueta llegaron a colocar [un vehículo militar blindado] en el patio de mi edificio.

Digo que uno de los responsables de que yo siga siendo alcalde es el presidente González porque cuando conversamos en mi casa por cárcel al presidente ya le habían dicho que estaban proponiendo mi nombre para que me postulara como diputado para las elecciones venideras.

El presidente me dijo: «No, yo te recomiendo...»

O más bien: «yo te digo que tú tienes que seguir siendo el alcalde porque este es un símbolo de lucha».

Y tenía razón el presidente. Esta distinción no es para vanagloriarme sino para seguirle sirviendo a la causa por Venezuela.

Este libro que dice: «se lo dedico...»

Dedico este libro a Mitzy, una mujer maravillosa, inteligente, valiente, amorosa. Madre singular y venezolana íntegra con todo el amor de mi alma.

Pero esto es un reconocimiento, en esta dedicatoria hago un reconocimiento a la abnegad de las mujeres de Venezuela. A las madres que no han tenido la suerte que Dios les prodigó de seguir vivos y estar aquí empinados frente a ustedes porque enterraron a sus hijos. Como les tocó en mala hora al doctor Cañizales enterrar a su hijo. Uno de los jóvenes asesinados en las protestas de Libertad en Venezuela

Es un homenaje póstumo a las mujeres que han muerto por enfermedades. Es un reconocimiento a las mujeres que encabezan miles de hogares en el país que escarmientan en el martirio que significa vivir en un país cuya economía está derrumbada.

Pero este libro también busca ser una herramienta de lucha contra la impunidad. Para que todos estos crímenes no queden impunes. Una memoria histórica. Que no se queda en anécdotas, sino que está vaciado en expedientes que cursan en la corte penal internacional se está vendiendo una falsa narrativa desde Venezuela según una historia que el régimen monta entre tinieblas para esconder la verdad que no puede ocultarse ante los ojos de ningún ciudadano del mundo que muestre su sensibilidad por las penurias que estamos viviendo millones de venezolanos.

Por eso el relato de las cárceles. Porque la gente la gente oye hablar —como decía Dionisio— de La Tumba. Resulta que La Tumba era un edificio concebido para que funcionara en la Compañía del Metro de Caracas y a mí me correspondió trabajar un poco hacia el proyecto porque me invitó el alcalde Álvarez del Manzano a inaugurar el Centro de Convenciones de Madrid yo me vine regresando a Caracas, «¿por qué en Caracas no podemos tener un centro de convenciones?» y junto con el arquitecto Marco Negrón, presidente de la fundación antes de esto adscrita la Universidad Central de mi país diseñamos estos proyectos.

Se levantó el edificio pero Hugo Chávez, tirano, arbitrario, al fin y al cabo, expropió como tantas otras empresas de mi país y convirtió ese edificio en La Tumba. En La Tumba porque tiene los calabozos 7 metros bajo tierra donde se aplican torturas físicas y torturas blancas. Donde torturaron al general Baduel, donde torturaron a Lorent Saleh, al capitán Caguaripano. Donde torturaron al oficial Arocha para obligarlo a firmar una declaración anticipada en mi contra que usaron en la única audiencia que se me ofreció en los más de mil días preso y ese oficial fue torturado para obligar a firmar una declaración según la cual él había escuchado una conversación sostenida entre el diputado Julio Borges y yo en la cual estábamos planificando asesinar a Leopoldo López para crear una conmoción política en Venezuela y lanzarlo con el «comando de la lucha de resistencia».

Y La Tumba, además de La Tumba está El Helicoide. Y lo describimos aquí. Un edificio que en los años 50 deslumbró al mundo tanto que David Rockefeller tenía intereses en invertir, en hacer inversiones financieras en ese edificio. Y de aquí de España, Salvador Dalí ofreció sus servicios para hacer algunos diseños y Pablo Neruda hizo algunos elogios a aquel monumento de la arquitectura que terminó siendo una ergástula al servicio de Maduro.

Y aquí describimos lo que vivimos nosotros en la cárcel de Ramo Verde. Le dedico capítulos a mis compañeros de cárcel entre ellos a Leopoldo López. Describo los calabozos que funcionan en la Dirección de Inteligencia Militar Calabozos que se denominan «el Cuarto de los Locos» o «La Nevera» porque allí meten a los presos a baja temperatura, desnudos. O «La Pecera» o el «Tanque Helado» donde los sumergen a bajísimas temperaturas, o «El Ascensor», o «El Ataúd». O «La Polea» de donde los guindan, o centros de torturas como el de un sector de Caracas conocido como «La Mariposa» donde desde un árbol guindan a los presos como hicieron con capitán David Acosta Arévalo —a quién hago un homenaje póstumo en este libro— que disparan cerca de los oídos para reventar los tímpanos le dan palos o golpes con un bate de aluminio por las costillas hasta reventar el esternón.

Todo esto tiene que saberlo la sociedad de el mundo. La sociedad del mundo libre para que se entienda por qué nuestro empeño en que Nicolás Maduro siga con su imagen en las galerías de los más buscados y no incurramos en algo insólito que se vive a pintar la fotografía de Maduro de la academia de los más buscados por estar coludido con el narcotráfico con el terrorismo internacional y de repente aparezca su imagen en afiches como candidato presidencial.

Esto no es ansia de venganza. Esto es justicia porque sin justicia no habrá paz en Venezuela. La justicia para luchar un proceso de reconciliación para que Venezuela pueda recuperar o retomar la senda del progreso que hemos perdido porque más se puede decir que la situación en Venezuela se está normalizando cuando más del 90% de la población está amenazada en la pobreza. Cuando nuestra economía está desplomada. Cuando hay una crisis creciente de los servicios públicos. Cuando la libertad de expresión brilla por su ausencia. Si no pregunten al editor Miguel Henrique Otero cuyo diario fue asaltado por un pelotón de miembros del ejército que se apropiaron de la rotativa que se apropiaron del edificio.

Y allí, amigas y amigos que este relato busca precisamente sensibilizar no sólo a los que puedan leer este libro sino que les puedan comentar porque es lo que pido, comentar todo lo que aquí narramos que es absolutamente cierto y por eso lo que se pretende en Venezuela es una normalización criminal. Porque el régimen sigue cometiendo delitos porque siguen torturando a los presos políticos. Venezuela es el país junto con Cuba que mantienen tras las rejas a mayor número de presos políticos, civiles y militares. Por eso coincido con el presidente González cuando dijo que estos dictadores de Cuba, de Nicaragua, de Venezuela que se hacen llamar de izquierdas o revolucionarios no son ni de izquierdas ni revolucionarios.

Lo que son, son unos grandes ¡hijos de Putin! que siguen obstruyendo a nuestras comunidades.

Seguimos gestando a la comunidad internacional porque como muy bien lo dijo el alcalde Almeida, los derechos humanos deben dar el foco de cualquier mujer o de cualquier hombre que vibre al compás de la defensa de esos principios que no se pactan ni se negocian.

Y no sólo es una solidaridad con un pueblo acosado sino que es por el propio interés. Por ejemplo de los Estados Unidos, de los países de América o de Europa. ¿Y por qué? Porque Venezuela es hoy en día un centro de producción de cocaína. Ya no somos el país puente por donde desde Colombia pasaban lo estupefacientes o los psicotrópicos. Ya somos un centro de producción de droga. Según la junta internacional de fiscalización de estupefacientes La JIFE adscrita a la ONU, más del 27% de la droga que recorre el mundo sale de Venezuela.

Venezuela es un país Somalia-izado cuyo territorio se lo disputan, por una parte los cárteles de Jalisco o de Sinaloa que han convertido el estado Zulia en un centro de operaciones de donde despegan las naves o los aviones cargados de cocaína y aterrizan en Honduras o en Nicaragua para introducir de allí a los Estados Unidos.

O la droga que sale por los mares para llegar a África y luego por Galicia inundar a España de cocaína. Y por eso —según datos certificados— la mitad de la droga que ingresa a Europa sale de territorio venezolano.

Ya no somos un Estado de Derecho. Somos un Narco Estado. Un país además cuyo territorio ha sido cedido a ejércitos cubanos, a rusos, iraníes, que están instalando bases misilísticas [de misiles] que representan un gran riesgo para la estabilidad de nuestro continente.

Pero además Venezuela se está convirtiendo en una gran lavandería porque estos facinerosos que se han enriquecido a costa de la desgracia de los venezolanos lo que han hecho, negociado con la explotación irregular del oro, cometiendo a su vez un crimen ecológico en el Amazonas, en el Arco Minero de mi país. Los que se alzaron con grandes tajadas de petro dólares, los que se robaron esos [USD$] 120 mil millones destinados a resolver el problema eléctrico de Venezuela con, recuperar las turbinas del Zulia, recuperar los sistemas eléctricos. A instalar termoeléctricas. Los que recibieron contratos para equipar los hospitales, los que recibieron contratos para construir acueductos, ese dinero se lo robaron.

Buena parte está en Andorra o en algunos paraísos fiscales como en Suiza, en las Bahamas, o en Panamá pero como tienen la lupa de la comunidad internacional encima buena parte de esos capitales ahora los están lavando en territorio nacional [Venezuela].

Y eso tiene que preocuparle a la comunidad internacional. Por eso, al mismo tiempo no perdemos el optimismo.

Otro de los consejos que me dio el presidente González, o el mismo Albert [Rivera], cuando hablé con el presidente Rajoy, con el presidente Aznar, es que hiciéramos esfuerzos por luchar unidos. Por una unidad auténtica. Una unidad con contenido. Una unidad con propósito que esté muy por encima de los planes individuales o grupales.

Porque al fin y al cabo Venezuela es mucho más grande que nuestras ambiciones.

¡Venezuela tiene una dimensión colosal!

Bajo estas líneas transcribo el discurso del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, con motivo de la presentación del libro «La Tumba, Secuestro en Venezuela», escrito por el alcalde Antonio Ledezma y publicado por la Editorial Almuzara.

José Luis Martínez-Almeida: —...atendiendo la presentación de un libro semejante que escribiera alguien sobre su peripecia, sobre su trayectoria, porque Antonio Ledezma sospecho no tenía ningún interés en convertirse ni en un héroe ni en un mártir ni en un un símbolo de la libertad y de la democracia que es lo que es en este momento Antonio Ledezma. Porque no tenía más interés precisamente cuando entró en política que servir el interés general, en este caso de los venezolanos y concretamente de los caraqueños. Él no tenía más interés que poder resolver desde la democracia y desde la libertad los problemas —que de acuerdo además de su ideología y de sus ideas— le permitían dar la soluciones que los ciudadanos le reclamaban en cada momento.

Antonio Ledezma no tenía ningún interés en protagonizar una epopeya que partía de un prólogo lamentable que descalifica a un estado fallido como es el de Venezuela, que es ser un preso político y tener que estar en prisiones como Ramo Verde o como La Tumba. Antonio Ledezma nunca hizo mérito alguno para estar en esa prisión, más allá precisamente de ser un demócrata, un defensor de la libertad y de los derechos humanos. Y por tanto, Antonio Ledezma no tenía tampoco ningún interés en tener que recorrer más de mil kilómetros —mil dos kilómetros si no me equivoco— para poder salir de Venezuela, atravesar más de cuarenta puestos fronterizos militares como nos explica precisamente en este libro para poder alcanzar la libertad que en su patria, en su queridísima patria, se le denegaba por parte del chavismo. Y a Antonio Ledezma por eso le digo que lo que nos enseña a lo largo de este libro es en primer lugar que cuando las cosas se ponen feas, que cuando las cosas se ponen duras, que cuando uno tiene convicciones y principios, que cuando lo que está en juego es algo que trasciende a uno, que va más allá, es precisamente la libertad de la sociedad de la que uno forma parte, los derechos que todos tienen dentro. Esa sociedad más que darse la vuelta, más que tratar de evadir el conflicto del enfrentamiento del cual le van a acusar a él, no aquellos que están practicando esas políticas corruptas, que lo que conviene es «coger por la pechera» esa situación, que lo que conviene es mirar cara a cara a todos aquellos que nos quieren arrebatar lo más sagrado que tenemos todos los hombres y todas las mujeres, todas las personas, que es precisamente nuestra libertad y nuestros derechos y decir que no nos vamos a rendir en esa lucha.

Y por tanto en este libro tenemos que admirar tanto la figura de Antonio Ledezma como en segundo lugar aprender la lección de que en ningún país del mundo conviene dar por sentado —nunca— que la democracia, la libertad y los derechos son algo que van a continuar con nosotros de forma permanente. ¡Si no que todos los días debemos tener en cuenta que es una conquista que tenemos que hacer! Debemos tener en cuenta que no podemos ceder ni un centímetro frente a todos aquellos que quieren excluir de la sociedad a todos los que no piensan como ellos y que todos aquellos que lo que pretenden es establecer un modelo de pensamiento único que al final lo que acaba redundando, como hemos visto en el caso de Venezuela, es desgraciadamente en un estado fallido que lo único que se caracteriza es por la corrupción y por la violación constante y sistemática de los derechos humanos.

Esa trayectoria vital de Antonio Ledezma nos tiene que inspirar a todos los que estamos aquí —no solo los que estamos aquí sino los que están ahí fuera, en cualquier parte— para saber y para ser conscientes de que en cualquier momento el peligro del totalitarismo nos acecha. Y por tanto que en cualquier momento cuando esa situación se pudiera producir, tenemos que actuar como lo hizo él. 

Esas páginas nos recuerdan, insisto, que ante esa situación lo que conviene es dar la cara, «coger por la pechera» todo aquel que lo que quiera es privarnos de la democracia, de los derechos y libertades y decir ¡que no! Que no lo vamos a consentir y que no lo vamos a consentir aún a riesgo de nuestra libertad, de nuestra integridad física, de la integridad física de nuestros familiares o de cualquier tipo de chantaje, amenaza, coacción que se nos quiera plantear. Y que no lo vamos a permitir aunque tengamos que recorrer mil kilómetros para poder salir de esa situación, y que no lo vamos a tolerar aunque tengamos que pasar al otro lado del charco.

Cuando Antonio y Mitzy vinieron a pedirme que el Ayuntamiento de Madrid fuera la sede de la presentación de este libro les dije que agradecía la confianza y la honra que nos demostraban pudiendo celebrar este acto aquí. Y lo hice precisamente  con la doble convicción de que Madrid es la capital de España pero que Madrid es también la capital de Iberoamérica en Europa, y que por tanto nosotros no queremos hacer un proceso de tutelage —como dicen algunos— sino un proceso de hermanamiento y de acompañamiento en todos aquellos valores que nos deben unir cualesquiera que sea nuestra situación y desde luego aunque haya la diferencia y tengamos que sentarlos de por medio. Por tanto podríamos permitir ese mensaje de defensa de la libertad y de la democracia. —Min 4:30 de 7:40