miércoles, 28 de agosto de 2024

La nueva calle

 

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María Corina Machado: —Queridos venezolanos, llegamos a un mes de la apoteósica victoria del 28 de julio. Un día que ya entró en la historia de Venezuela. ¿Saben algo? Los niños, nuestras futuras generaciones van a estudiar estos acontecimientos y van a reconocer a los heroes que lo hicieron posible, millones de ciudadanos dentro y fuera de su país que conformamos un movimiento cívico impresionante con profundas raíces sociales y culturales.

¿Qué ha pasado desde el 28 de julio? 

Por parte del régimen vemos a Maduro y todo su entorno criminal, se sorprendieron con la avasallante e indiscutible victoria de Edmundo González y decidieron reaccionar en dos direcciones. Uno, buscar legitimidad y justificar su fraude a través del TSJ [ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia]. Dos, paralizar a la sociedad por medio de la represión. Grave error, porque la burda sentencia de la Sala Electoral nació muerta. Nadie dentro o fuera de este país le cree. No le echaron bolas [coloquial: esfuerzo] a publicar los resultados mesa por mesa, muchísimo menos a ensañar las actas. Lo único que ratificado es su monumental derrota. Es que hasta los testigos del PSUV [Partido Socialista Unido de Venezuela] empiezan a mostrar lo que todos sabemos que pasó ese día. Porque el régimen es capaz de robarse todo, sus propios testigos no quieren ser cómplices en una estafa. Se han metido en una calle sin salida. Se empeñan en aislarse cada día más. Están encerrados en sus propios errores.

Nosotros les hemos ofrecido negociar una transición y siguen sin entender que esta es su mejor opción, por ahora.

Esta represión salvaje es la última y más costosa práctica del régimen. Ese relato de locura que propagan entre sus adeptos sostiene que sin represión no pueden sobrevivir. pero es que esa mismas personas entienden que con esto si acaso logran extender su supervivencia por un tiempito. Además, la utilización de la fiscalía como un órgano de judicialización de la represión y su persecuciones lo que hace es institucionalizar sistemáticamente la violación de Derechos Humanos. Dejando trazas y huellas de esos delitos que no prescriben.

Maduro y su pequeña cúpula han perdido todos contacto con la realidad. Se les acabó el tiempo y se siguen hundiendo en el drama que los acosa. En la soberbia y fatal arrogancia de los criminales acorralados siguen subestimando el poder de los ciudadanos organizados y de nuestros aliados globales.

Por otra parte está la reacción de las democracias del mundo. Miren, en estas cuatro semanas la comunidad  internacional ha reaccionado con una firmeza y coordinación que ha dejado a todo el mundo con la boca abierta. Todas las democracias del mundo, incluso gobiernos que eran aliados de Maduro hasta hace muy poco han declarado que no van a reconocer el fraude. Nadie compró la maniobra de un TSJ sin independencia y sin competencia. Es que no tienen vela en ese entierro. 

Además, decenas de organizaciones expertas en el tema electoral incluyendo el panel de expertos de la Organización de la Naciones Unidas y el Centro Carter —ambos fueron como todos sabemos observadores en las eleciones del 28 de julio— dieron todas estas organizaciones veredictos demoledoras para el régimen y reconocieron la autenticidad de nuestras actas, que son las oficiales. Todo el mundo sabe que Edmundo González ganó por paliza y que el régimen pretende hacer el fraude más descarado de la historia de este hemisferio.

También las organizaciones de Derechos Humanos han unido sus voces durísimo para denunciar la ola represiva más cruel de nuestra historia. Llegando incluso a que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos haya calificado lo que está haciendo Maduro como prácticas de terrorismo de Estado. Porque es que esta gente ha llegado a detener más de 150 niños. En Venezuela hay niños presos, secuestrados por Maduro acusados  de terrorismo. Esto no tiene perdón de Dios. Los han maltratado, los han obligado a grabar videos alabando a Maduro. Esto es algo monstruoso que nos indigna  a todas la madres y padres de Venezuela.

El régimen le dice a sus incautos que la comunidad internacional se va a cansar. Que van a pasar la página y que van a mirar para otro lado y olvidarse de la tragedia ocurrida en Venezuela. Pues bien, oigan me bien, eso no va a pasar. Nada, porque es que absolutamente nada que pueda hacer Maduro le va dar un ápice de legitimidad. Cruzaron la raya roja, el mundo democrático no nos va a abandonar.

Pero ahora bien, lo más importante es lo que hemos hecho nosotros, los venezolanos que estamos dentro y fuera de nuestro país. Para llegar hasta aquí hemos acumulado invalorables victorias y lo hemos hecho rompiendo paradigmas de todo lo que es convencional. Pensaron que no competiríamos en una primaria, que no ibamos a poder organizarla sin el bendito CNE [Comisión Nacional Electoral]. Arrasamos y fijamos una agenda que unió al país. Demostramos el valor del voto cuando el voto cuenta y la capacidad de movilización y organización ciudadana que tenemos. Cuando creyeron que nos quedaríamos sin opciones para la elección o que nos ibamos a salir de la ruta, Edmundo González se convirtió en esa ruta a la democracia. Y cuando intentaron engañarnos con unos resultados electorales falsos una vez más marcamos un nuevo standard mundial en cuanto a protección del voto y les demostramos la verdad de nuestra irrebatible victoria.

Dijeron que era imposible que hiciéramos esto sin plata. Que era imposible hacerlo sin medios de comunicación. Y lo hicimos con mucha inteligencia, coraje, trabajo, disciplina y amor. 

Ahora, nuestra ruta no se detiene aquí porque esto es hasta el final.

Diga lo que diga el régimen, porque quiere provocarnos, dividirnos, desgastarnos, a partir del 29 de julio los venezolanos hemos mantenido la calma. Serenidad, cabeza fría que es lo que se otorga cuando se tiene la verdad y da certeza obtenida por la victoria.

Mientras ellos se desgastan con esa represión criminal nosotros hemos aprendido a protegernos. Nicolás maduro llegó al final de su camino. Perdió todo contacto con la realidad. No entiende nada de los que está pasando en Venezuela.

En cuanto a nosotros, una nueva fase de la estrategia se ha iniciado. Así que a prepararnos para mantener esta fuerza y cohesión interna y a una nueva forma de organizar y movilizar la calle. En la que seremos altamente efectivos corriendo el menor riesgo posible. Nuestras tácticas son tan diversas que no van a poder contenerlas y vamos a actuar con precisión para que ellos no puedan evitar nuestro avance. El final del régimen del horror se acerca. Pero antes nosotros vamos a cobrar nuestra victoria.

Venezolanos, lo que hoy estamos haciendo será recordado y celebrado por generaciones. El momento es ahora porque lo que se construye  con lágrimas, sufrimiento y sacrificio, así como con inteligencia, disciplina, solidaridad y amor es indestructible. Ellos no se han dado cuenta porque nos han hecho tan y tan fuertes, tan y tan resilientes que ya somos invencibles.

Por eso no es verdad que el tiempo va en contra de nosotros y favorece al régimen. Eso es falso. Es todo lo contrario. Ellos se hunden y debilitan cada día más. Nosotros nos reagrupamos y adaptamos a nuestra lucha. 

A nosotros nos impulsa la satisfacción y el orgullo que hemos logrado y nos cohesiona la confianza que forjamos entre nosotros. Nosotros dormimos serenos porque sabemos que no hemos hecho daño a nadie. Ellos viven, yo no sé si duermen, con la angustia de quienes han hecho tanto daño. Lo nuestro es una lucha espiritual, todos lo sabemos, Es una lucha ética por la verdad, una lucha existencial por la vida y una lucha espiritual por el bien.

Hoy no puedo decirles el momento exacto en el que vamos a concretar la victoria pero sí con absoluta convicción les digo que el destino de esta lucha es la liberación de Venezuela. La construcción de un país luminoso donde podamos vivir bien con dignidad, producto de tu trabajo productivo y gratificante. Un país que va a ser un ejemplo de justicia y de oportunidad para todos. Que todos vamos a ser iguales ante la Ley. A esa nación a la que traeremos a nuestros hijos de regreso, a casa. Este anhelo nos ha unido como nunca antes, nos impulsa a seguir cada día y a llegar hasta donde llegaremos juntos. ¡Hasta el final!

Que Dios nos bendiga a todos. Que Dios bendiga a Venezuela.


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