Bajo estas líneas transcribo la entrevista que ha hecho Daniel Lara Farías al comisario Johan Peña. La conversación que entablaron durante una hora y quince minutos da material virgen para escribir el guión de por lo menos 5 nuevas temporadas de la franquicia Narcos de Netflix, que tendría que ser bautizada Narcos Venezuela.
Ya encontré interesante una entrevista anterior al comisario Johan Peña, esta vez dada por Alberto Franceschi a quién hace referencia Daniela Lara Farías como la persona que los puso en contacto.
Hice una transcripción parcial de aquella entrevista concedida ya hace más dos años porque me interesó lo que tenían que decir sobre los sucesos alrededor del trágico asesinato de Óscar Pérez y de sus compañeros por las fuerzas de seguridad del régimen de Nicolás Maduro. Fueron terroríficos los sucesos de la masacre del Junquito que seguimos en vivo y en directo a través de los mensajes por Twitter de Óscar Pérez aquel fatídico 15 de enero de 2018.
Esta vez la conversación con Johan Peña describe con lujo de detalle su participación como comisario de la DISIP en la lucha contra el narcotráfico en Venezuela. Su trayectoria personal es para hacerle protagonista principal de estas 5 temporadas nuevas de Narcos Venezuela.
Otro agente Peña de la vida real, esta vez venezolano, hijo de coronel efectivo del Ejército demostrando una rebeldía temprana al formar parte de la insurgencia —como estudiante y tras el cierre del presidente Caldera durante un año de la Universidad Central— de un comando denominado «Punto Cero» de la guerrilla urbana en Caracas bajo el mando político directo de Fidel Castro. Delatado por su jefe de comando y tras dos años y medio de encarcelamiento, en 1974 es beneficiario de un indulto presidencial firmado por Carlos Andrés Pérez.
De formación y oficio como piloto comercial, diez años más tarde es aproximado en La Carlota por sujetos miembros de los carteles de drogas de Colombia y México para solicitar sus servicios de aerotransporte.
En ese momento define la dirección que va tomar su carrera. En vez de optar por el dinero fácil según sus palabras él prefiere “estar del lado de la Ley y no del lado de los bandidos”. Se ofrece voluntario como operativo de la DISIP y de la DEA para infiltrarse en los carteles de droga en Colombia. Va construyendo su carrera de inteligencia y seguridad basando sus experticia en lo aprendido a agentes cubanos diez años antes durante su participación siendo todavía adolescente en la guerrilla urbana y ahora reforzándola con cursos en los Estados Unidos bajo el patrocinio de la DEA en la lucha contra el narcotráfico.
En resumen, la entrevista a Johan Peña no tiene desperdicio. Ha sido testigo de muchos sucesos en torno a los esfuerzos de la DISIP en la lucha contra el narcotráfico a partir de 1984 y del naciente cartel de Los Soles que él ya sitúa activo en 1989. Cartel al que él denuncia de haber financiado “la parte de los gastos de campaña” de Hugo Chávez en 1998.
En palabras de Johan Peña:
—…Entonces, Pablo Escobar empieza siendo narco y en Venezuela empiezan siendo gobierno y después se hacen narcos. Entonces tenía el poder del Estado, lo tienen del poder del Estado y de ahí se pueden hacer entonces la mayor estructura de narcotráfico. Tienen todas las pistas bajo control, todos los aeropuertos bajo control, los radares bajo control porque Padrino López manda apagar los radares para que los aviones de los narcotraficantes sobre vuelen el territorio nacional. Tienen todos los barcos de PDVSA que ellos han trasladado drogas en esos barcos. Y la estructura, bueno, agarran aquí en medio del atlántico, la policía francesa o española, barcos cargados con mil, dos mil, tres mil kilos de cocaína. Entonces tienen el poder del Estado, son el Estado. Entonces tu ves, todos estos, los que no cayeron a arrebatiña de CADIVI, de la cuestión de los dólares, los que no cogieron la arrebatiña del petróleo, los que desguazaron PDVSA, los que se cogieron los reales con el Banco Central, entran en el narcotráfico.
Daniel Lara Farías: —Bien amigas y amigos está con nosotros hoy el comisario Johan Peña. El comisario Johan Peña ha sido, una de esta conversación, ha sido quizás no una recomendación estrictamente, una recomendación de Alberto Franceschi, pero si fue digamos un arranque de conocidad de mi parte en vista de que Alberto Franceschi lo menciona como una persona en la cual debería o con la cual debería contarse en la construcción de un sistema de justicia venidero y además con una experiencia en la actividades policiales en Venezuela en el pasado. Comisario Johan Peña, bienvenido.
Johan Peña: —Muchas gracias, también Daniel. Gusto estar con tu programa.
Daniel Lara Farías: —El gusto es mío.
Johan Peña: —Vamos a esperar para cuando termine para decir “fue un gusto” ¿no?
Daniel Lara Farías: —Bueno, uno nunca sabe.
Johan Peña: —[Risas].
Daniel Lara Farías: —Mire, la situación es la siguiente. Nosotros junto con Alberto Franceschi hemos hecho una serie de conversaciones donde hace dos semanas llegamos a la concusión que era necesario, si de verdad esa propuesta hecho por los Estados Unidos de la constitución de un consejo de gobierno podía ser materializada, nos pusimos a pensar qué debería ser ese consejo de gobierno. Lo primero que hicimos fue sacar una serie de prioridades que de nuestro punto de vista debería tener en cuenta el país y los factores de poder internacional obviamente, a la hora de construir ese consejo de gobierno y hacerlo viable. Pero sometimos a la discusión de los ciudadanos —que tienen a bien revisaron estos contenidos— sometimos para la discusión de la gente qué prioridades debería haber. Y para, debo decir que si, para sorpresa porque muchas veces uno como dice el dicho “una cosa piensa el burro y otra quién lo arrea” y yo pensaba que la gente quizás se iba a desbordar por el tema económico, por el tema humanitario —que sería completamente válido— pero lo que más se repetía—era casi un clamor— diciendo que era obligatorio que nosotros hiciéramos justicia. Que todo lo que ha pasado estos veintidós años no quede impune. Que sean juzgados y castigados los que participaron en toda esta desgracia. Que además no regresen al poder al formar parte de una organización criminal. Yo quisiera empezar esta conversación preguntándole, en principio que nos ayudara con nuestra audiencia, hacernos un pequeño resumen de su experiencia en el área policial si tiene a bien compartirla con nuestra audiencia.
Johan Peña: —Si, como no. En realidad inicié en esta tarea en el año 1984. No sé si Alberto te habrá dicho que yo soy piloto comercial graduado aquí en los Estados Unidos. Y por cuestiones de casualidad de la vida me topó pues el pulpo del narcotráfico tratando de reclutarme para exportar cocaína desde Colombia y Venezuela hacia los Estados Unidos. Una cuestión que en el momento me impactó mucho y decidí pues irme a la DISIP. Ahí estaba el comisario Roberto Naranjo que conocíamos como «Veintiuno», el jefe de inteligencia, y le dijes “mire, tengo esta situación y yo prefiero estar del lado de la Ley y no del lado de los bandidos”. En el lado de los bandidos tenía yo la posibilidad de hacerme millonario o de meterme en el tremendo de los problemas. En el lado del gobierno corría yo con el riesgo de la venganza del narcotráfico. En realidad, si uno tiene que tener temor de ellos porque son gente muy violenta y pegan donde duele. De todas formas yo tenía una formación anterior a toda esta cuestión que te estoy relatando. Eso me servía para darme a mí también mucho soporte personal de saber como tenía que enfrentar a esta gente.
Daniel Lara Farías: —¿Qué formación previa tenía?
Johan Peña: —Mira, yo tuve cuando tenía 18 años que Rafael Caldera le hizo —uno de los grandes daños pues que hizo Rafael Caldera aparte de indultar a Chávez y toda esa gente— cerrar las universidades. Cerró, intervino la Universidad Central por un año. Cerró y clausuró las escuelas técnicas que en Venezuela en realidad eso era algo de excelencia la formación que daban las escuelas técnicas y esa cuestión de dejarnos un año sin estudiar me llevó a mí a pegar un salto hacia la guerrilla. Entonces milité en…
Daniel Lara Farías: —¡Ah caramba!
Johan Peña: —[risa]…en una organización guerrillera llamada «Punto Cero»…
Daniel Lara Farías: —¿Punto Cero?
Johan Peña: —Si señor. Entonces «Punto Cero» ese nombre lo puso fue Remberto Uzcátegui que era director de la DISIP en ese momento. Pero «Punto Cero» era la escuela de guerra irregular en Cuba, ya todos estos guerrilleros que llegaron a Venezuela venían de esa escuela. Estuvieron ahí cinco a siete años formándose en todo tipo de formas de guerra, pues, pasando de artes marciales. En Cuba en esa época el taekwondo no era una cuestión deportiva sino era una cuestión para los órganos de seguridad e inteligencia de Cuba. Eran instructores venidos de Corea, entonces le daban, pues, instrucción. Era te digo en explosivos, paracaidismo, submarinismo, en armas, armeros, era…
Daniel Lara Farías: —Todos formados por Cuba.
Johan Peña: —Todos formados por Cuba.
Daniel Lara Farías: —¿Y usted estuvo en Cuba?
Johan Peña: —No. Estuve en Cuba posteriormente, después de todas estas cosas por otra situación que te puedo relatar después pero no estuve en Cuba porque estábamos muchachos.
Daniel Lara Farías: —Usted tenía, me dijo, disculpe que le interrumpa, usted me dijo ahorita que usted tenía 18 años cuando esto.
Johan Peña: —Si, 18 años.
Daniel Lara Farías: —Usted a los 18 años cuando Caldera estaba pacificando a la guerrilla usted decidió meterse a guerrillero.
Johan Peña: —Si, claro por la situación que te conté, pues.
Daniel Lara Farías: —Ajá.
Johan Peña: —Caldera nunca fue gente que provocara a uno alagarlo ni nada. Todo lo contrario.
Daniel Lara Farías: —[Carcajadas].
Johan Peña: —[Risa]. Entonces, fíjate tú, en el año 1972, febrero de 1972, asaltamos el comando de la Guardia Nacional en Ocumare del Tuy.
Daniel Lara Farías: —¡Ah caramba! Pero usted, o sea usted estaba en la guerrilla urbana.
Johan Peña: —Estaba en la guerrilla urbana. Yo fui entrenado por toda esta gente que llegó de Cuba y a esa edad, pues, ya estábamos en el brazo armado, pues, de la guerrilla urbana. Entonces, era como te digo, era un grupo con muy buena formación militar de todo tipo y entonces se asaltaron, pues, este comando de la Guardia Nacional. Nos llevamos el parque completo. Eran como 16 fusiles M14 que en esa época estaban en la transición de los M14 a los FAL para que la Guardia Nacional tuviera FAL y todas las Fuerzas Armadas como hizo Chávez que cambiaron los FAL por los AK-103. Entonces, nos llevamos las ametralladoras Madsen —que también estaban siendo cambiadas por las UZI— nos llevamos un lote también de pistolas Browning y nueve mil tiros de 9mm y cinco mil tiros de 762 que era el calibre para los fusiles, dos cajas de granadas M26 fragmentarias. Con ese parque podíamos decir nosotros que podíamos empezar con las actividades subversivas, pues. Pero como siempre, mira yo difiero tanto de los militares cuando ellos hablan de que la guerrilla en Venezuela fue derrotada por las Fuerzas Armadas y yo soy participio de que no fue así. La guerrilla la destruyó su propia gente, sus dirigentes. La policía en muchos casos capturó a guerrilleros que se pasaron a trabajar con la policía, los delatores, que fue el caso nuestro. El que era jefe de la unidad nuestra lo agarraron por unas circunstancias completamente distintas a lo que era la parte subversiva. Porque este señor cuando llegó de Cuba en su casa la mantenían un «jíbaro», los que vendían drogas al detal en el barrio ahí en la Avenida Morán. Entonces a él lo agarran, lo agarra el famoso «Negro Hermoso» de la PTJ —que murió hace poco— muy eficiente en sacar información y este hombre dijo “mire yo tengo algo mejor que estos 12 kilos de marihuana que ustedes me decomisaron, yo tengo a la gente que asaltó al comando de la Guardia Nacional de Ocumare”. Ve, imagínate tú, en ese momento los organismos de seguridad y de inteligencia del país no sabían quienes eran los que habían asaltado ese comando porque ellos habían chequeado entre sus infiltrados, dentro de lo que eran las FALN o el PRV y la gente de «Bandera Roja» y nadie sabía…
Daniel Lara Farías: —…De la existencia de ese grupo.
Johan Peña: —No, no se sabía nada de la existencia de «Punto Cero».
Daniel Lara Farías: —Ese grupo que se daba llamar «Punto Cero» ¿tenía un dirigente político? ¿Tenía una visión política? ¿Quién dirigía eso?
Johan Peña: —No, fíjate tú que era netamente armado. Ahí no había, que eso es uno de los grandes errores que después uno se daba cuenta cuando estábamos ya en el «San Carlos»…
Voz masculina en Off: —Presos [risas].
Johan Peña: —Si estábamos presos.
Daniel Lara Farías: —Hay un apuntador ahí.
Johan Peña: —A Daniel le digo yo, mira, lo agarran a este Jorge Noguera se llama él, le decían «Vladimir» y Vladimir delató a todo el mundo. Después de que llegamos al cuartel Central, al mes, en marzo, pasamos un mes en los Tigritos de la DISIP allí en Los Chaguaramos y nos transfieren al cuartel San Carlos. Ahí nos asignaron, creo que era un sector, era A-3 o A-4, uno de los dos. Creo que era el A-3 en la parte alta del San Carlos.
Daniel Lara Farías: —Ahora, intentando echar para atrás el asunto y consiguiéndole el hilo político para poder atarlo a lo que nos reúne esta tarde. Usted formaba parte de ese grupo, Punto Cero, que era un grupo formado por completo por los cubanos. No tenía un frente político, según entiendo. Es decir, no era como los otros grupos armados: el frente armado de un frente político. Como lo era las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de…
Johan Peña: —¿Tú quieres alargar esto? Entonces la parte política de la subversión de aquellos años 1960 fueron los que dieron al traste, pues, con todos los movimientos de guerrilla que se pasaron a la pacificación, traicionaron al movimiento guerrillero. Ahí estaban todos metidos en ese metido. Entonces, prácticamente estaban acéfalos los movimientos subversivos. Punto Cero fue uno de ellos que tenían, es decir, el gran error en Cuba nos enseñaron todas las artes de guerra pero jamás hubo una formación política. Eso fue un grave error.
Daniel Lara Farías: —No será que lo que quería, que el jefe político de ese movimiento era Fidel Castro directamente, entonces.
Johan Peña: —Fidel Castro lleva a Cuba a un grupo como de 260 venezolanos para una invasión a Venezuela y todos estuvieron en esos campamentos de guerrilla en Cuba. Cuando ya por cuestiones políticas ya Fidel decide echar marcha atrás con ese proyecto estos guerrilleros fueron conminados a abandonar la isla, por voluntad. Los que se quisieran ir y otros que se quisieran quedar se quedaban, pues. Ellos ya tenían grado militar porque habían estado en la escuela militar de Cuba, eran tenientes, pues, la mayoría de ellos y deciden este grupo pequeño de Punto Cero regresar a Venezuela como era su intención inicial en los años que pasaron ahí. Pero no, en la formación política no había nada. Después cuando a los dos años llega Luben Petkoff que se entregó allá en Venezuela —él dice que fue capturado pero ya en la forma en que hablamos con él entendimos que se había entregado porque era la formación aquella, ya estaba el partido MAS dirigido por su hermano, por Teodoro— y ellos lo que hicieron fue ponerse de acuerdo con el gobierno para que logren se entregar y legalizarlo. Entonces, así fue, pues. Era la gran traición de toda la dirigencia. Ahí en le cuartel San Carlos por lo menos estaba Francisco Prada Barasarte, estaba Nely Carrillo —el papá de Fernando Carrillo, estos artistas y tal— por Bandera Roja estaban la dirigencia, pues, Carlos Betancourt y éste otro, bueno, toda la dirigencia producto también de delaciones. Cayeron presos por delaciones también ahí. Cuando hicieron el secuestro de Carlos Domínguez, el «Hombre de la Hojalata», el «Rey de la Hojalata» que lo hizo Bandera Roja también con inclusión de PRV, ahí estuvo Rodríguez Araque. Alí Rodríguez Araque estuvo que participó en ese secuestro. Entonces vino todo ese desmadre y a los dos años y tanto que gana Carlos Andrés la carrera de elecciones nos dio un indulto presidencial. Fue el último indulto que dio a Caldera. Mi padre era coronel del Ejército efectivo, eso lo perjudicó mucho a él para su ascenso a general porque imagínate tú, tuvo sus hijos mayores metidos en la guerrilla…
Daniel Lara Farías: —¡Ah, los dos! ¿Los dos estaban en la guerrilla?
Johan Peña: —Si, mi hermano que es mayor estaba en tercer año de medicina, se paró pues. Ese año, tercer año quedó suspendido por lo de Caldera y el cierre de la Central.
Daniel Lara Farías: —Pero hay gente que agarró y se fue para otras universidades.
Johan Peña: —Claro, los que tenían la oportunidad de irse a otras universidades lo hicieron.
Daniel Lara Farías: —Se pusieron a trabajar. Usted se puso a conspirar.
Johan Peña: —Bueno…
Daniel Lara Farías: —[Carcajadas]. Ahora, vamos por partes. Usted tiene entonces este tránsito de juventud por la guerrilla urbana. Participó en las acciones de ese grupo llamado Punto Cero, cae preso y entonces aquí el asunto es ¿cómo termina un joven exguerrillero tantos años después dentro de la…?
Johan Peña: —Del año 1974 al 1984, diez años después. Esa es una pregunta que me hacía la esposa de Napoleón Bravo. Ella fue guerrillera también. Entonces me preguntaba aquí en su casa en Miami: “¿cómo es ese paso tuyo de la guerrilla a la DISIP?” y le dije: “ya va un momentico, ya va, yo voy a repetir la pregunta”. Yo no fui delator de nadie. A mí no me jalaron de la oreja para que yo hablara y me dieron cuarenta carajazos para que me callara.
Daniel Lara Farías: —[Risa].
Johan Peña: —[Risa] Yo tuve la —y mi hermano también—tuvimos la entereza pues, y estábamos convencidos, pues, que lo que estábamos haciendo en un principio era como jóvenes de la clase media venezolana, estudiantes universitarios. No éramos de ningún barrio ni teníamos esa formación de barrio ni los rencores sociales y esas cosas no existían en nosotros. Era la época pues de la muerte de Ché Guevara en Bolivia, esa cuestión que alimentaba, pues, la psique de la juventud de aquella época.
Daniel Lara Farías: —Era como dice Eula Bravo una vez, yo he hecho muchas entrevista a exguerrilleros por cuestiones académicas. Y la gran mayoría, por supuesto tiene una justificación pero creo que lo que quién me ha hablado mejor esto es Eula Bravo cuando yo le pregunto: “pero bueno ¿por qué tú te metiste a lo de guerrillero, de dónde sale todo esto?” y viene toda una explicación de: “no, no fui yo que se metió de guerrillero, fue toda una generación que estaba alzado todo el mundo, y estaba el mayo francés, estaban lo movimientos hippies de Estados Unidos, los negros de Estados Unidos alzados. Habían un movimiento global. Está bien, pero el asunto es que usted en el año 1974 es indultado, en el año 1984 entra a la DISIP.
Johan Peña: —Yo en el año 1984, fíjate tú cuando yo fui a hablar en la DISIP y actualizan, pues, la operación, para el puesto que tengo requería de una formación anterior porque yo me iba a infiltrar a un cartel de droga.
Daniel Lara Farías: —Que le habían ofrecido a usted para que trabajara para ellos.
Johan Peña: —Si, yo hacía vuelos chárter con el avión que estaba volando ahí en La Carlota e hice unos viajes a estos colombianos, y habían mexicanos también. Y un día me preguntan en una hacienda que tenían ellos en Bogotá: “miré capitán, ¿usted sabe en qué andamos nosotros?” Ellos estaban por allá reunidos fuera, yo estaba a parte con otro compañero mío, el copiloto mío tomando un whiskycito y hablando pistoladas. Le digo: “mire si, yo sé en lo que andan ustedes pero yo no pregunto nada, yo no estoy sino transportando personas”. “Eso es lo que nos gusta a nosotros de usted, que usted no pregunta” y me hacen una oferta: “¿cuánto gana usted?” Me pregunta como piloto: “bueno, dos mil, dos mil quinientos dólares al mes” y él me pregunta: “¿dos mil quinientos dólares, usted gana es mierda?” “¿Usted está loco? Véngase a trabajar con nosotros, yo le ofrezco a usted” no sé cuántos millones de dólares al año. Y mira, cualquiera la piensa, como pensaron muchos pilotos que se dedicaron al tráfico de drogas. Entonces yo por principio, ni siquiera pensé, pues, en que podía meterme en ese negocio de transportar drogas. Sino lo que hice fue irme ahí a la DISIP a hablar con el comisario «Veintiuno». Lamentablemente en Venezuela no había una experiencia previa en esta cuestión de lo que yo estaba proponiendo de infiltrar a los narcotraficantes y terminó, «Veintiuno» llama a la DEA en Caracas. En ese momento eran solamente dos funcionarios, uno de ellos, el jefe de la oficina, era Roberto Candelaria. Roberto Candelaria es el que me recibe y me llevan a la oficina de ellos ahí en la embajada de La Floresta y me muestra el álbum de fotografías de todos los que estaban fichados y registrados por la DEA de los carteles estos de drogas. Yo le muestro seis de esa gente y éstos se quedan, pero se veían la cara ellos dos, estos funcionarios asombrados de que yo estaba a ese nivel. Asombrados, decía: “¿pero usted conoce?” “Yo he estado con ellos, yo los he llevado a México, yo he estado con este y el otro”. Y me dicen ellos: “bueno mire, de aquí en adelante no vaya más a la DISIP, usted queda trabajando con nosotros.” Me mandan allá a los Estados Unidos, tomo ciertos cursos de inteligencia con ellos con la DEA y hago la primera operación de infiltramiento del tráfico controlado de drogas que se hizo en Venezuela en el año 1984. De allí que se hace esta operación en Carolina del Sur, en un pueblo que se llama Columbia, se hace la primera entrega y hubo problemas porque el fiscal —los fiscales son muy egoístas— el fiscal éste es un muchacho de la burguesía de Carolina, que son muy ¿sabes? Esta gente son muy burgueses. Tenía a su padre que estaba en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos y le pide al padre que paren la operación ahí y que con esos créditos de él, de los 250 kilos de cocaína él iba a ser el fiscal de distrito. Que tenía años esperándolo y le dice al papá: “bueno, por aquí nada más pasan cinco kilos que vienen de tránsito a Nueva York, coño, éstos son 250 kilos, con esta vaina…” y al padre no le interesaba tampoco el año que yo estuve volándole a los narcos en Colombia, no sabían el todo del peso de esta operación y deciden interceptar la droga en Carolina. Bueno, ese mismo es el cuento y yo voy a traque ya trabajando directamente con Manzo González, el ministro Manzo González que si tenía la visión acertada de lo que debería ser la lucha anti drogas. Manzo González como ministro de Justicia tenía un gran poder en Venezuela en ese momento. Es un hombre con mucho conocimiento acerca de la realidad venezolana y en general de América Latina. Sabía mucho del punto de vista de todos los militares en Venezuela y por esta misma cuestión de riesgo y el me conocía también por mi papá. Me cogió un gran cariño y me tuvo ahí en su oficina, al fondo de la oficina en una oficinita pequeña que todas las mañanas tocaba el timbre «pim» y me llamaba a sentarse a hablar conmigo y me gustaban mucho las conversaciones con él. Entonces, se continuó con esa cuestión. Él fue el que me mandó a hacer cursos anti droga a fuera del país.
Daniel Lara Farías: —Esa era la famosa «Manzopol»
Johan Peña: —De eso to voy a echar un cuento.
Daniel Lara Farías: —[Risa].
Johan Peña: —Y entonces, si, no. Él fue un organismo paralelo de inteligencia pero y quizás fue el error de tomar, pues, parte de lo que era las funciones de la PTJ en cuestiones de investigación criminal. Hubo muchas detenciones, muchos decomisos. Empezó la PTJ a conocer la división de drogas también. La PTJ tenía un comisario general que era un tremendo policía. Y el director era Torres Agudo. Agudo tenía un gran pique con Manzo González. Pero es que el problema con Manzo González es que nadie podía en Acción Democrática pisar los callos. Podía ser un hombre muy integro, muy valiente. Estuvo preso, pues, en La Modelo y en San Juan de Los Morros cuando Pérez Jiménez. Él fue el que rescató a Alberto Carnevali del hospital a punta de pistola. Él no era ningún bobo, era hombre de armas tomar y muy decidido con mucho carácter y mucho poder. Entonces se armó, pues, esa estructura anti droga, se aprobó lo que era —aprobado por decreto, por Gaceta Oficial— una organización para el estudio y el combate de la droga. Lo que antes se constituyó en la ONU, antes era la…
Daniel Lara Farías: —[….]
Johan Peña: —Entonces habían problemas ahí con corruptelas que no destapaba la democracia venezolana, no lograba…
Daniel Lara Farías: —Usted en ésta, para resumir esta parte, usted se le acercan unos narcotraficantes siendo usted piloto. Le ofrecen trabajar con ellos. Usted los denuncia en la DISIP, empieza a trabajar con la DEA, logra hacer algunas cosas que entiendo es contra estos narcotraficantes y posteriormente ¿usted se queda trabajando en el organismo de inteligencia venezolano?
Johan Peña: —Si, claro.
Daniel Lara Farías: —¿Y es cuando empieza a trabajar con Manzo González y allí podríamos decir que ya había empezado a formar su carrera policial?
Johan Peña: —Exacto. Manzo tuvo que renunciar al Ministerio de Justicia por un problema que tuvo con «La Barragana» como decía Piñerúa. Esta señora pretendía montarse encima a todo el mundo y Manzo no era fácil de que se le montara nadie. Llamó en mi presencia, él llamó a Jaime Lusinchi y le dijo: “mira Jaime, controla a tu loca, controla a tu loca” y le trancó el teléfono. Eso valió que vino José Vicente Rangel, Paciano Padrón, que Paciano Padrón tenía un problema que yo no quiero hablar por aquí y unido a Blanca Ibáñez logran la destitución de Manzo González. El ministro me llama y me dice: “mira, recoge todo lo que tengas ahí que nos vamos.” Yo me quedé de una pieza y digo: “bueno ¿qué es esto?” Viene Torres Agudo y le dicen si él ayudaba en la salida de Manzo González a él le daban el Ministerio de Justicia, y así fue. Pero Torres Agudo no permitió que yo me fuera y me dijo: “quédese aquí que yo ya vi su historial, ya vi lo que está haciendo y a mí me interesa su trabajo.” Me va ahí y al poco tiempo se fue como director de la DISIP y me llevó él allá a la DISIP, en lo que no existía en ese momento drogas de la DISIP. Se fue con un comisario de PTJ y se montó pues la estructura inicial anti drogas en la DISIP y comenzamos a hacer también operaciones de infiltramiento. Torres Agudo no duró mucho en el cargo, lo asume entonces el general Jiménez Gayza, fue el primer director de la DISIP cuando el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, también un oficial de las Fuerzas Armadas que estuvo preso cuando Pérez Jiménez, de los ADECOS que infiltraban a las Fuerzas Armadas y muy, muy amigo de mi papá también, eran hermanos estos dos señores. Y entonces, bueno, ya se inaugura, pues, la dirección contra narco tráfico de la DISIP. Se hace entonces la primera operación en contra de lo que nosotros bautizamos como el «cartel de los Soles». Yo estuve esa vez, ya no estaba infiltrando en el cartel de Medellín sino que la infiltración hacia el cartel de Cali, con los Rodríguez Orejuela. Le decían «El Maestro», el gran jugador de ajedrez. Yo tuve en San Carlos el maestro Diego Salazar, el padre del muchacho este boliburgués que era constituyentista, que tal, bueno, nos hicimos muy amigos de este señor Diego Salazar. Él me enseñó a jugar ajedrez, todos esos dos años jugando al ajedrez y estudiando ajedrez. Yo jugaba ajedrez, entonces a «El Maestro» este de los Rodríguez Orejuela le gustaba jugar al ajedrez. Bueno, fuimos jugando ajedrez y ahí conversamos bastante de lo que era la operatividad del cartel de Cali. Se hizo la primera operación de tráfico controlado con el cartel de Cali y ahí entre todas la investigaciones posteriores a lo que fue la captura de los miembros del cartel aquí en los Estados Unidos cuando se hizo la entrega de los 750 kilos se completa la investigación en Venezuela y aparece involucrado en la Jefatura anti droga de la Guardia Nacional. El jefe de eso era el general Ramón Guillén Dávila.
Daniel Lara Farías: —¿De qué año estamos hablando? ¿Año 1991?
Johan Peña: —Estamos hablando del año 1990.
Daniel Lara Farías: —1990.
Johan Peña: —Si.
Daniel Lara Farías: —Porque usted hablaba de, mencionó usted ahorita del «cartel de los Soles». ¿Estamos hablando del mismo cartel de los Soles que tenemos hoy?
Johan Peña: —Si.
Daniel Lara Farías: —¿O sea que el cartel de los Soles arranca en el año 1990?
Johan Peña: —En el año 1990.
Daniel Lara Farías: —[Risas].
Johan Peña: —Un poquitico antes, en el 1989. Porque por casualidades que yo tenía en conversaciones con estos narcos, yo iba con un sistema de grabaciones con el cual yo tenía que cuidarme mucho porque si me agarraban grabando ahí me enterraban vivo o me picaban en pedacitos.
Daniel Lara Farías: —Seguramente.
Johan Peña: —Era muy riesgoso, el trabajo mío era muy riesgoso. Infiltrado ahí y a mí no me acompañaba nadie. Yo tenía equipo de seguridad que me acompañaba hasta San Antonio del Táchira y de ahí en adelante Cúcuta hacia adentro iba solo, pues, encomendado a Dios porque era Él que me cuidaba. Con todo lo que era la formación policial de la DEA, de cómo tenía que manejarme con los narcos, hicimos un curso de escritura encriptada, toda esa serie de cosas, vigilancia y seguimiento que eso ya lo traía de cuando yo era de la guerrilla. Vigilancia y seguimiento y todas las cuestiones que yo hice entonces una mezcla de lo que me enseñaba la policía americana con lo que aprendí yo en la guerrilla y pude tener un compendio de dos cosas, el lado oscuro y el lado claro de la luna. Entonces, eso me ayudo a mí a completar mis funciones que durante tantos años hice yo en contra del narcotráfico. Pero entonces en esas investigaciones con el comisario «Veintiuno» yo cotejaba con él la información que traía en cada viaje y el me dice: “este general que te mencionan los narcos, que les rescató un avión en San Antonio del Táchira con mil kilos ¿qué general será este?” Entonces, muy conocedor de los militares porque «Veintiuno» venía de la CIFA, después de la DIM, conoció a todos esos generales que venían de tenientes. Entonces me decía: “Contras Naguado” que era comandante general de la Guardia, “no, ese no es, el«francesito» no es”. Ese no es él. El otro que estaba ahí en el Táchira que era el jefe de Regional Uno del Táchira, me dice: “yo conozco a este hombre, es un hombre muy honesto, éste no está metido en esa vaina”. Se quedó pensando la cuestión y a la tarde me llama y me dice: “tengo al hombre, Ramón Guillén Dávila, ese es el que está metido en esta vaina”. Y en la DEA entonces tenía una estructura, imagínate tú, era el jefe de la Jefatura anti droga de la Guardia Nacional. Nosotros ya habíamos tenido un problema, cuando estábamos juntos con Manzo, en San Pedro del Río en la frontera con un cargamento de droga montado por Guillén Dávila para que la PTJ no tuviera más que ver con las cuestiones de droga sino que quedara solamente la Guardia. Te repito, no existía la droga en la DISIP en ese momento. Entonces eran once funcionarios dentro de lo que era la PTJ de nosotros que nos montaron una emboscada con unos kilos que eran cal, pero que montaron todo el aparataje y salen de ahí, unos de los mayores era Blasco, Jesús María Blasco de la Jefatura anti droga de la Guardia, estaba el mayor Moscoso también, Arnaldo Moscoso…
Daniel Lara Farías: —¿Ah si?
Johan Peña: —Si.
Daniel Lara Farías: —Arnaldo Moscoso. ¿Qué fue lo que hizo Arnaldo Moscoso, me repite?
Johan Peña: —Era parte de toda esta estructura del cartel de Guillén Dávila. Era el hombre…
Daniel Lara Farías: —Pero a ese hombre lo conocí yo como secretario de gobierno de Vargas.
Johan Peña: —En Vargas estuvo él.
Daniel Lara Farías: —Era el segundo de Antonio Rodríguez, después fue diputado al Consejo Legislativo.
Johan Peña: —Un chavista, bueno, un chavista.
Daniel Lara Farías: —Y claro, con Carneiro que sus hijas están ahora viviendo en México.
Johan Peña: —Exactamente, sabes quién es el hombre.
Daniel Lara Farías: —Si chico, pero que vueltas da la vida, vale.
Johan Peña: —Estaba también Reverol, que Reverol era en aquella época teniente.
Daniel Lara Farías: —Ah, pero de su más tierna edad, Dios mío.
Johan Peña: —Si.
Daniel Lara Farías: —¿Y qué pasó que esa gente sobrevivió tanto tiempo?
Johan Peña: —Bueno, el poder. Tú sabes que con los militares es un problema. Tú te metes con uno y es una gran familia. Entonces cuando se inició el juicio en contra de Guillén Dávila, él va a una reunión en la DISIP acompañado de Herminio Fuenmayor que era el director de la DIM, general, para que le sirviera de padrino. Entonces ahí en la reunión estaba el director de la DISIP el general Jiménez Gayza, estaba «Veintinuno» el director de inteligencia, estaba César Montaño el director de droga, estaba el consultor jurídico de la DISIP también Claudio Turshecci y estaba yo. Y estaba por el lado de la Guardia Nacional el general Guillén, el mayor Moscoso y el general Herminio Fuenmayor. La entrada que me da a mí Guillén Dávila, me dice: “¿tú no crees que yo no sé quién es Johan Peña? Johan Peña es un guerrillero de mierda y yo con guerrilleros de mierda no hablo”. Yo me quedé así medio sorprendido y le digo “oye general, porque estamos en la misma posición, que usted es un narcotraficante de mierda y yo con narcotraficantes de mierda no hablo.” Y el hombre se puso como un loco, tiró la silla y el general Jiménez Gayza le da un golpe durísimo a la mesa y dice: “¡te sientas general! Se sienta y aquí nadie alza la voz, usted es el que inició el problema así que se calla”. Herminio Fuenmayor no hallaba qué hacer y empieza el relato de toda la operación «Caso Norte» que se llamó, la operación esa contra la Guardía «Caso Norte» y empieza a fluir toda la información que había, las evidencias que habían en contra de Guillén Dávila y Jiménez Gayza le dice: “usted está involucrado en este negocio de narcotráfico y yo voy a notificar al presidente de la República para que usted sea enjuiciado. Entonces, hubo un receso y cuando regresamos otra vez a la oficina del despacho del director ya no estaba Herminio Fuenmayor. Herminio Fuenmayor cuando vio las evidencias dijo: “no, este tipo es indefendible”. Se paró y se fue para el carajo. Era, Guillén Dávila así con el descubierto, pues.
Daniel Lara Farías: —Estamos hablando que Herminio Fuenmayor era en aquel momento ya director del DIM.
Johan Peña: —Si, director del DIM.
Daniel Lara Farías: —Entonces estamos hablando, bueno, en principio para hacer el cuento corto Guillén Dávila termina preso, entiendo.
Johan Peña: —Ahí lo destituye Carlos Andrés Pérez porque el embajador de los Estados Unidos va a hablar con el presidente Pérez y le da allá el expediente. Citan al general Guillén Dávila y va con su uniforme de gala porque pensaba que lo iban a ascender a general de división y le iban a dar la comandancia de la Guardia, que es lo que él aspiraba. Y él hizo grandes decomisos, te digo. Porque es que la historia es larga…
Daniel Lara Farías: —Por supuesto. Pero entiendo que él fue a los Estados Unidos por decisión propia.
Johan Peña: —Si, le dieron un estado de inmunidad…
Daniel Lara Farías: —Exacto, de inmunidad para que fuera a echar el cuento de qué fue lo que hizo.
Johan Peña: —Ajá.
Daniel Lara Farías: —Y entiendo que él cantó.
Johan Peña: —No, es que en lo que él vino para acá, es que es muy difícil que tú vayas a defenderte de algo con tanta evidencia en contra. Entonces en la CIA, en ese momento donde estaba la base de la Jefatura anti droga de la Guardia Nacional es el Canal Cinco que estaba allí en San Agustín, arriba, ¿te acuerdas? Entonces, la parte del piso de arriba se lo cede la Guardia Nacional a la CIA y ellos montaron un sistema de escuchas satelitales para interceptar todo lo que eran las comunicaciones de narcotráfico y cuestiones políticas y todo. La CIA —aquí viene el problema ¿no?— cuando se termina de hacer el análisis de todas estas operaciones, de toda, a la Guardia Nacional, a Moscoso lo agarran con mil quinientos kilos de cocaína en Detroit, aquí en los Estados Unidos. Entonces lo agarran, venía oculto en unos paquetes de unos blue jeans y él dice que él venía en una operación controlada. La gente de la aduana la dice: “pero es que aquí no hay nadie notificado”. “Pero wait es muy raro que no esté la gente de la DEA aquí, déjeme hacer una llamada” y el mostró sus credenciales de la Guardia Nacional y todas esas cuestiones. El agente suspende la detención y él va hacer su llamada a su general, a «Moncho» como le decía él con mucha confianza. Entonces llama a la embajada americana. Estaba la jefa en ese momento la attachée de drogas de la DEA era Annabelle Green y estaba Ilda Serna que era la segunda que era la más comprometida en esto. Entonces obligan a Annabelle Green a documentar esta operación como si hubiese sido una o dos semanas antes, como tenían tanto trabajo y como montaron la cuestión así con otros testigos que buscaron luego de documentación aprobando esta operación pero que a ella se le pasó y no vio que estaba entre ese bulto de papeles y así de esa manera liberan a Arnaldo Moscoso pero los mil quinientos kilos quedan decomisados. Entonces tienen que entrar en una transacción con el cartel de Cali para pagar esa pérdida de esa droga porque ellos les habían garantizado que lo iban a hacer. Ellos tenían a otros envíos antes que habían hecho, también. Entonces, Cali le entrega dos mil kilos a Guillén Dávila y la CIA, porque cuando explota todo este escándalo, Ilda Serna y Annabelle Green van presas. También hay uno, MacFarlen de la CIA que también va preso por ser cómplice de estas operaciones.
Daniel Lara Farías: —Es decir, habían metidos en esta situación gente del cartel de Cali, gente del cartel de Los Soles que eran militares venezolanos y ¿gente de la DEA también?
Johan Peña: —Si, de la DEA y de la CIA.
Daniel Lara Farías: —¿Y de la CIA?
Johan Peña: —Si, este MacFarlen era de la CIA. Y entonces la CIA se vio muy comprometida, mandan un equipo a hablar conmigo —ya estamos en la DISIP en ese momento ya con rango de comisario— y la CIA comienza a hablar con nosotros para que nosotros le explicáramos bien qué es lo que había sucedido que MacFarlen apareciera en esta película. Yo no conocía a MacFarlen, yo no lo conocía, pero apareció en la película y lo detiene el FBI, una comisión del FBI que va a Caracas y lo llevan preso para acá. A Annabelle Green la destituyen, no va presa. Ilda Serna si va presa y el otro MacFarlen también va preso. Entonces la CIA querían saber como fue que doblegan a la jefa de la DEA en Caracas. Resulta que esta mujer era lesbiana. En esa época eso era cata para un funcionario de alto cargo no podía ser gay. Ahora si es legal, todo el mundo es gay, militares gay que se casan con otros militares, aquí ya es el relajo que conocemos. Entonces, Ilda, la señora esta Annabelle Green tenía su novia en Aruba donde estuvo en servicio anterior a llegar a Caracas. Entonces les grabaron las llamadas con la novia. Entonces de una manera que fue disfrazando Ilda Serna, traen a la novia para que ella esté con su novia un tiempo ahí y le dan un apartamento en, tú sabes, en Prados del Este en el edificio esto de la Pirámide detrás del Concresa, ahí tenía un apartamento. El apartamento estaba completamente insonorizado y con cámaras y todo es filmado. Y con eso la extorsionaban a ella. Cuando Annabelle Green ve los mil quinientos kilos de Detroit ella dice: “no, esto yo no lo paso” entonces viene la Ilda Serna y la amenazó, pues. “Si esto no lo pasas, esto va a salir y ten van a botar”. Entonces esta señora en medio de sus debilidades cede. Entonces la CIA quería que nosotros le diéramos ese video. En realidad yo nunca lo tuve, yo si lo vi pero yo no lo tuve en mi poder. Yo no tenía por qué tener eso en mis manos. Pero ellos querían saber todo el relato de lo que había pasado porque la CIA me explicaba a mí y me decía: “entonces ¿cuál es el problema que hay aquí? Es un problema institucional”. “Si nosotros permitimos que nos lleven a juicio por esta cuestión que hizo MacFarlen de apoyar al cartel de Cali y al general Guillén, la CIA que nosotros no tenemos por ley, estamos libres de prestar testimonios en cortes por cualquier caso que se haga, no tenemos que estar dando explicaciones por una serie de operaciones clandestinas que la CIA se vea a bien hacer porque es la profesión de este país.” Entonces me dice: “si esto sucede nosotros vamos a tener que regirnos por el libro azul, vamos a tener que rendir cuentas hasta por el chicle que yo me coma, porque hoy gasté cien dólares en un pasaje aéreo, tengo que dar respuestas que no queremos entonces nos mandan para que nosotros con ustedes lleguemos a un acuerdo y no involucren a la CIA en esta operación, que sea solamente MacFarlen el que está involucrado”. Y así se hizo. De esa forma, pues, la CIA conservó su estatus de legalidad para operaciones abiertas aquí en los Estados Unidos, y es en parte de lo que pasó ahí. Fíjate tú lo que involucró toda esta operación de «Caso Norte».
Daniel Lara Farías: —Estamos hablando de una operación amplia que me sirve para entrar de lleno en la materia. Estamos hablando de que Venezuela hoy está en manos del cartel de Los Soles. Estamos hablando de que el cartel de Los Soles tomó el poder en Venezuela. Se comió a los demás carteles y entonces así el cuartel de la Guajira, el cuartel del Sol, el cuartel del no sé donde el cuartel de La Cota, el cuartel de no sé donde más y todo aquello, todo eso fue captado por el cartel de Los Soles. ¿Estoy en lo cierto?
Johan Peña: —Es cierto.
Daniel Lara Farías: —Entonces el asunto sería que no es que ganó Chávez y apareció el cartel de Los Soles sino que ¿el cartel de Los Soles llevó a Chávez al poder? ¿Podría decirse de esa manera? O la descomposición, la descomposición que había ¿todo esto?
Johan Peña: —Por supuesto recibió financiamiento de los carteles. Si.
Daniel Lara Farías: —¿Ah si? Ah caramba.
Johan Peña: —Le pagaron la parte de los gastos de campaña.
Daniel Lara Farías: —[Risas].
Johan Peña: —Después de todo esto el general Jiménez Gayza se retira de la DISIP con un problema con Carlos Andrés Pérez y con el ministro Izaguirre. Había problemas con Izaguirre. Yo hablo con Manzo González en esos días y Manzo me dice: “mira, yo ya tengo todos los enemigos que pueda tener, lo que te voy a decir no lo comentes”. El ministro ya está muerto así que puedo decirlo, pero era más que todo un chiste para burlarse de Izaguirre. Decía: “Izaguirre llega al ministerio del Interior porque cuando a ti te ponen un apodo a él le decían «El Policía» desde de que era muchacho”. Me decía Manzo: “entonces en esa época los policías se vestían de caqui y el papá de Izaguirre lo mandaba todos los días uniformado de caqui, entonces nosotros por burla lo llamábamos «El Policía» Izaguirre”. Y entonces él llega con eso de adulto y dice: “¿Y a quién vamos a nombrar de ministro?” “¡Al «Policía» pues! Al «Policía» Izaguirre” Y ponen a Izaguirre que no tenía la más mínima idea de lo que era dirigir un ministerio de Interior, pero la más mínima idea sino para hacer guisos. Guisos tal de como cuando llega en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez la DISIP está prácticamente desmantelada, faltaban muchos recursos para uniforme, vehículos, motos, toda esa serie de cosas que se compran con el presupuesto bien manejado por parte del general Jiménez Gayza. No hacía falta pedir más plata sino con el presupuesto de las partidas secretas de la DISIP se podían hacer ese tipo de compras. Entonces vino Izaguirre a reclamarle a Jiménez Gayza de que quién le había autorizado a él a compra las unidades de la DISIP, las patrullas esas amarillas de los Caprice y esas cosas. Entonces, Jiménez Gayza que yo lo conocí era un hombre que no era de juegos se le queda viendo así con esa cara y le dice: “¿y usted cree que yo le tengo que pedir permiso para comprar unas patrullas? Usted lo que está es loco.” Y por ahí empezó el problema. Una operación del FBI —déjame echarte…— una operación del FBI me llaman y me dice: “mira, hay un narcotraficante portorriqueño que está llamando desde un número en La Guaira”. Y nos da el número. Yo le transfiero esa información a «Veintiuno» y «Veintiuno» da la orden de que sea capturado ese narco, que le decían «El Muerto» Muñoz. Entonces lo capturamos en La Guaira, yo no fui, yo me quedé en la oficina con «Veintiuno». Estaba ahí el hombre con la familia, tenía un apartamento ahí en La Guaira en el piso de Los Delfines en Catia La Mar, ahí lo detienen.
Daniel Lara Farías: —Playa Grande.
Johan Peña: —Playa Grande. Ahí lo detienen y bueno si, tal, lo llevamos a Puerto Rico en el avión nuestro ese mismo día. Ese mismo día en la noche yo estaba con el plan de vuelo y todo listo, lo montamos en el avión para Puerto Rico. A los dos días llama el FBI y me dice: “mira, este hombre en los equipos de sonido, en los speakers, que eran esos speakers grandes, ahí hay 800 mil dólares guardados. Le digo a «Veintiuno» lo mismo: “mira «Veintiuno» aquí me informa el FBI…” y tal. OK, se van y se recogen los 800 mil dólares en efectivo, eso fue un fin de semana, se le trae esa cuestión al ministro Izaguirre para que no llorara tanto por el dinero, porque necesitaba tener dinero, quería dinero. Está bueno, y por ahí siguen los problemas. A los dos días el FBI me vuelve y llama y dice: “mira, aquí les tenemos un cheque por un millón de dólares por la gratitud, pues, de haber encontrado preso a este hombre” al «Muerto» Muñoz. Yo voy a Puerto Rico y había un mesón como de veinte metros de largo con una montaña de papel podrido, eso apestaba. Ahí habían cincuenta millones de dólares que el hombre había enterrado, que eso estaba metido en unos baúles en una finca de él en una playa, el agua filtró y ese papel se pudrió. Pues ahí habían unos tipos todos vestidos de blanco con aquella, tú sabes, de laboratorio de la gente de la Reserva Federal, que con los números de los billetes restituían al FBI todo ese dinero, cincuenta millones. De esos cincuenta millones le dan un millón a la DISIP. Yo vuelvo de los Estados Unidos y le llevo al general Jiménez Gayza el cheque del millón de dólares y por eso se formó un zaperoco. Porque Izaguirre quería el millón de dólares.
Daniel Lara Farías: —¿Ah?
Johan Peña: —“Yo soy el ministro, yo soy su jefe” y le dijo: “usted no es un jefe de un carajo”, le dijo el general. “Este cheque, mire, a nombre de la DISIP, esto va directamente a la cuenta de la DISIP”. Y por ahí hubo un problemón que se consulta al presidente, va Jiménez Gayza a hablar con y el presidente dice: “vamos a ver, se acabó la pelea, dame acá el millón de dólares, fulanito…”—el secretario de turno del ministerio del Interior—“guárdeme ese millón de dólares en mi cuenta personal, se acabó la discusión, si ustedes necesitan algo de ese dinero ustedes me avisan”.
Daniel Lara Farías: —En su cuenta personal, en la cuenta del presidente de la República.
Johan Peña: —Del presidente de la República.
Daniel Lara Farías: —De la presidencia, no en la cuenta de Carlos Andrés Pérez.
Johan Peña: —De Carlos Andrés Pérez, en su cuenta personal.
Daniel Lara Farías: —¿En su cuenta?
Johan Peña: —Si.
Daniel Lara Farías: —Ah caramba.
Johan Peña: —Ahí van a parar el millón de dólares y él le dice: “mire, si les hace falta plata ustedes me dicen y de ese millón les doy”. Qué le van a dar, si le van a pedir va a ser como con Fidel Castro “¿y quién es ese, de quién me están hablando?”. “No” le van a decir y le van a recordar de fulano de tal le van a recordar a Fidel quién era por ejemplo Tony de la Guardia cuando lo fusilan. Tony de la Guardia se lo pasaba en el despacho de Fidel y Fidel pero ni se acordaba “¿y quién es ese Tony de la Guardia que me mencionan tanto?” Quién le va a decir: “no te acuerdas, fulanito…” no, no eso es caca y Carlos Andrés Pérez con el billete ese.
Daniel Lara Farías: —Bueno, todo esto del cartel y cosas tan insólitas como estas trastiendas del poder, estos manejos de dinero que va de para allá, viene para acá y billete en la mesa y billetes en las cornetas y peleas por unos reales, por unas patrullas, por unos uniformes. Mientras todo eso ocurría el país se iba, o el narcotráfico se iba apoderando del país. Pero entonces ahorita en este momento, en el año 2020, ya en los minutos que nos quedan, porque nos ha hecho usted un buen resumen, viene entonces la gran situación. Que el cartel de Los Soles está gobernando Venezuela. El cartel de Los Soles logró, lo que no logró Pablo Escobar en Colombia, lo que no lograron los Rodríguez Orejuela del cartel de Cali, lo que no logró Carlos Lehder, lo que no lograron estos tipos en Colombia, lo logró el cartel de Los Soles en Venezuela. La gran pregunta es: ¿qué piensa Johan Peña que hay que hacer con esta gente?
Johan Peña: —[Risas]. Mira, aunque a mucha gente no le guste escuchar: fusilarlos. Un juicio sumario y punto, más nada.
Daniel Lara Farías: —Pero ¿sin que cuenten las cosas?
Johan Peña: —Bueno, ellos verán si lo cuentan si no lo cuentan, el resultado va a ser el mismo.
Daniel Lara Farías: —Si no lo cuentan…
Johan Peña: —…Eso no está en mí. Te estoy diciendo lo que yo pensaría hacer con ellos.
Daniel Lara Farías: —Se va a quedar un poco de gente impune.
Johan Peña: —Yo sé que las cosas no van a ser así, pero bueno.
Daniel Lara Farías: —Ahora, esta bien, los fusilamos a todos, bien, magnífico. Pero el asunto es lo siguiente: para poderlos fusilar o para poderlos juzgar o para poderlos expropiar o lo que sea hay que capturarlos.
Johan Peña: —Claro.
Daniel Lara Farías: —Hay toda una situación con respecto a los Estados Unidos, los Estados Unidos los está pidiendo.
Johan Peña: —Si no los tienes en tus manos no los puedes fusilar, obviamente.
Daniel Lara Farías: —Obviamente. Los Estados Unidos…
Johan Peña: —¿Sabes tú por qué sucede esto hoy en Venezuela? ¿Por qué Pablo Escobar y los Orejuela y toda esta gente? Porque ellos empezaron siendo narcotraficantes para después poder optar por el poder que es cuando entra este Pablo Escobar al congreso de Colombia y se hace diputado y viene el ministro Lara Bonilla y lo desmantela que después lo asesinan y estaba yo en Bogotá y es el día en que matan a [Lara Bonilla] y lo estaban celebrando esta gente en un restaurante de ellos, dueños de ellos. Y entonces estaban preparando el atentado para Manzo González y dicen ellos: “ahora vamos por el «Gordito» de Venezuela, también hay que salir porque éste está jodiendo mucho”.
Daniel Lara Farías: —Ya habían bajado a La Lagunilla.
Johan Peña: —Si, esa noche lo habían matado. Entonces iban…
Daniel Lara Farías: —Iban por Manzo González.
Johan Peña: —…por Manzo González. Pero yo estaba en medio de la operación, yo no llamaba con uno a notificar con esta cuestión al ministro. Ahí es donde yo entro con el ministro básicamente para trabajar con él porque estando yo aquí en los Estados Unidos le digo a un compañero: “mira, dile al ministro, vete para el ministerio y habla con él directamente que yo tengo la información para el atentado que le van a hacer.” Y yo ahí tenía todo, yo fui con esa gente a Venezuela. Inclusive había un exguerrillero venezolano que era un sicario de los bravos, de los duros de Colombia que era el que le iba a dirigir el atentado a Manzo. Tenían las rutas porque en esa época el ministerio quedaba en la Torres Lincoln de Sabana Grande. Tenían las rutas, el horario, tenían todo, incluso el horario de la familia para esa operación. Entonces, pues yo no quería entorpecer una cosa que ya yo tenía un año volándole los aviones a los narcos para que me tumbara el caso por si le digo la cuestión de Manzo pero llega un momento, me apuro, me apuro, hago la operación y en la carrera le digo: “¡habla con el ministro porque lo van a matar! Ahí tengo la gente que…” y me llevan a Caracas en un avión especial y se desmantela a todo el grupo que pensaban asesinar a Manzo. Y ahí es donde Manzo me lleva al ministerio. Esa es la parte —que no sé— pasa, estaba acusando los hechos.
Daniel Lara Farías: —Claro.
Johan Peña: —…Entonces, Pablo Escobar empieza siendo narco y en Venezuela empiezan siendo gobierno y después se hacen narcos. Entonces tenía el poder del Estado, lo tienen del poder del Estado y de ahí se pueden hacer entonces la mayor estructura de narcotráfico. Tienen todas las pistas bajo control, todos los aeropuertos bajo control, los radares bajo control porque Padrino López manda apagar los radares para que los aviones de los narcotraficantes sobre vuelen el territorio nacional. Tienen todos los barcos de PDVSA que ellos han trasladado drogas en esos barcos. Y la estructura, bueno, agarran aquí en medio del atlántico, la policía francesa o española, barcos cargados con mil, dos mil, tres mil kilos de cocaína. Entonces tienen el poder del Estado, son el Estado. Entonces tú ves, todos estos, los que no cayeron a arrebatiña de CADIVI, de la cuestión de los dólares, los que no cogieron la arrebatiña del petróleo, los que desguazaron PDVSA, los que se cogieron los reales con el Banco Central, entran en el narcotráfico.
Daniel Lara Farías: —La pregunta es: ¿es posible que se haya construido un Narco Estado sin que connotados personajes de lo que llaman «la oposición» estén participando en el negocio de narcotráfico también?
Johan Peña: —Yo no lo dudo, porque es que son tan echados a perder. Metidos en todos los guisos y sus hijos metidos en todos los guisos —los bolichicos, pues— de todos metidos en esto. Los hijos de Ramos Allup, los hijos de todo el mundo están metidos en ese guiso. Aquí ves en Miami, todos ricos con apartamentos pelaos que valen más de tres, cuatro millones de dólares con tremendos carros, tremendas lanchas. Tú ves Los Roques hoy en día, tú ves, entre una operación y otra yo me enfriaba porque tenía que cambiar de personaje, entiendes. Gran Roque estaba quemado, entonces tenía que pasarme, me pasé un año y medio en Los Roques. Vivía de la pesca, compramos un peñero, compramos un avión y empezamos mi compañero y yo a volarlo y a sacar pescado para el mercado de Quinta Crespo. Yo conozco Los Roques. Ahora me dicen que eso no es lo que yo conocí. Todo ese pueblo lo compraron esta gente e hicieron unas posadas apoteósicas, restaurantes, eso lleno de yates y el aeropuerto lo mejoraron todo eso lleno de aviones. El país es de ellos. Ellos hacen lo que les da la gana. Ese es el problema.
Daniel Lara Farías: —¿Y es posible quitárselos, el país?
Johan Peña: —El país hay que recuperarlo. Recuperarlo en lo económico, en lo social, en lo político hay que hacerlo porque sino, no tenemos nada. Hay que andarle duro a esta situación. Hay que abarcar todos los poderes del Estado y limpiar de todas esas lacras, poner políticos probos, gente honesta que la hay. Entonces, imagínate tú.
Daniel Lara Farías: —Pero, sin duda. Pero el asunto está en que estamos hablando de que el negocios sucio en Venezuela —sabes el cartel de Los Soles por los soles de los generales y de los altos oficiales— pero uno se da cuenta, así como hay un general que se encarga de traficar altos y grandes cargamentos de droga, hay un sargento en una alcabala, hay un guardia raso en una gasolinera. Pareciera que la Fuerza Armada esta metida cada quién en función de su rango en un negocio sucio.
Johan Peña: —Lamentablemente es así.
Daniel Lara Farías: —¿Qué hacemos con eso? ¿Los fusilamos también?
Johan Peña: —Desaparecer las Fuerzas Armadas es algo imposible. Desaparecer las policías estas del FAES, CICPC, el BAES es muy difícil. ¿Por qué? Fíjate tú en el FAES de la Policía Nacional que lo dirige Bernal, Freddy Bernal. Pero ahí dentro de esa estructura, hay un porcentaje de esos funcionarios honestos. Para que tú veas, es lo que mi hermano en su medicina me explica a mí: “el colesterol bueno y el colesterol malo”. Ambos cumplen una función. Entonces dentro del FAES hay el «colesterol» bueno y el malo. El «bueno» es el que combate en los cerros estos a la cantidad de malandros, de estos delincuentes armados por el régimen que en principio fueron los colectivos. La leyenda esta del Golem judío se convierten en estos. Ellos ahora hacen lo que les da la gana y matan y secuestran a quién les da la gana. ¿Tú viste el zaperoco que hubo hace más o menos un mes allá en el CCCT?
Daniel Lara Farías: —En plena autopista.
Johan Peña: —Pero, fueron enfrentados por el FAES. El FAES «bueno» que está de parte del país, porque ellos sufren de tantas consecuencias. No son de esta gente enloquecida por Freddy Bernal que se apoderó de la frontera y mata quién le da la gana y entierran a quién le da la gana y hacen lo que le da la gana. Entonces, esto hay que ponerle un coto pero imagínate tú. Fíjate tú, la formación de las Fuerzas Armadas hace cuarenta, cincuenta años siempre tenían como enemigo fundamental el Estado de Colombia. Pueblos fronterizos de no sé que tal. Hoy también se está viviendo esa situación, ¿por qué? Porque también están estos locos en el poder. Pero si tú eliminas las Fuerzas Armadas quizás vengan desde Colombia unos locos que quizás digan: “bueno, ahora que Venezuela no tiene Fuerzas Armadas vamos pues a caerles encima” ¿verdad?
Daniel Lara Farías: —Ahora…
Johan Peña: —Hay que tener Fuerzas Armadas, quieras o no quieras pero hay que buscar funcionarios, oficiales probos pues, gente limpia.
Daniel Lara Farías: —Comisario, preguntas rápidas para respuestas ágiles. ¿Se puede confiar en amistad de policía?
Johan Peña: —Mira, si.
Daniel Lara Farías: —Se le puede confiar el combate a unos tipos que son agentes o instrumento de la política cubana, a gente que haya sido guerrillera y haya estado al mando también de cubanos?
Johan Peña: —Ya me estás echando vaina a mí.
Daniel Lara Farías: —No, no. Estoy preguntando.
Johan Peña: —[Carcajada].
Daniel Lara Farías: —Estoy haciendo las preguntas directas.
Johan Peña: —No, no puedes, no puedes. No puedes porque esa gente está infectada. Ya sabes que tú no puedes contar con basura. Esa gente la tienes que sacar de todo control de Estado. Ah, cuando recuperes tú nada más los registros, las notarías, la cedulación, todo eso que lo hacen los cubanos. Cuando le cortes el cable submarino que tienen ellos toda la data para las elecciones que ellos modifican y alteran toda la votación desde Cuba. Todo eso hay que eliminarlo por supuesto. Que construían esos satélites, ese satélite Bolívar que ahora parece perdió la ruta, todas esas vainas.
Daniel Lara Farías: —Ahora, una última pregunta que, bueno, no puedo dejar de hacer. Usted fue, estuvo —por supuesto a sus 18 años, 20 años— metido en todas estas cosas de la guerrilla contra el sistema democrático, tomar el cielo por asalto, etc. ¿Por qué no se fue después con Chávez? Si eran más o menos los mismo sueños de juventud de llegar al poder y transformar la cosa y poner el asunto “al servicio del pueblo” que era lo que decían ¿no? ¿Por qué no se montó en ese carro?
Johan Peña: —No, yo no me monté en ese carro porque yo no creo en golpistas. ¿Entiendes? A mí me tocó el año 1992, el 4 de febrero enfrentarlos, caerles a plomo del duro. Que después nos dio hasta lástima porque éramos… Fíjate tú ¿no? Lo que se constituyó en la dirección contra el narcotráfico en la DISIP fue una elite que se hizo de la DISIP. Ahí se fueron sumando porque nos veían la efectividad y decomisos y todo el mundo quería participar como buenos policías en esa actividad. Y se fueron sumando comandos de la DISIP y empezó un entrenamiento militar a la dirección de narcotráfico ahí en Altagracia, en la hacienda ¿no? por parte de especialistas en combate de armas, pues. Entonces yo di la parte de inteligencia en cursos que se le dieron por lo menos a Policía Baruta, Policía de Sucre, la DIM, Policía Metropolitana, la Aviación, la Guardia Nacional, a toda esa gente nosotros les dimos cursos. La parte mía era lo que era la parte de inteligencia, que fueron lo que aprendí entre uno y otro que te dije unidas las dos enseñanzas. Entonces el 4 de febrero agarran a la dirección contra el narcotráfico con el brazo caliente. Porque todos los días había entrenamiento, todos los días era fuerte el entrenamiento de esta gente. Y fue lo que nos tocó a nosotros fundamentalmente combatir en la calle a los golpistas. Un grupo se dirigió hacia la Casona, que fue donde accionó Rodríguez Torres. Mató a varios funcionarios descuidados porque imagínate tú que te hablen a ti a las dos de la mañana, a las doce de la noche, te digan: “mira” funcionario tal “diríjase a la Casona que hay una situación irregular”. ¿Quién va a pensar que te van a recibir con un disparo de la AT4?
Daniel Lara Farías: —Claro.
Johan Peña: —Nadie y eso fue lo que hizo, bueno él mata incluso a un compañero de su promoción con un AT4 le lanzó un coletazo que venía con una tanqueta, a otro capitán. Entonces, bueno, Rodríguez Torres a las seis de la mañana ya no tenía municiones. ¿Por qué? Porque era gente in-preparada, no tenía la más mínima noción de lo que era un golpe de mano. ¿Cómo uno carajo tú vas a tomar la Casona? Mira, la Casona que medio la conocen, ellos tenían como conocerla porque tenían gente de escolta militar dentro de la Casona. Saber lo que era la estructura, esos son unos muros porque el que lo hizo fue un castillo de la antigüedad. Ahí no penetraba nada. Ahí les dispararon a ellos con granadas telescópicas, con fusiles de que les da la gana y no pudieron entrar, ni a cien metros de la Casona. A la seis de la mañana se quedó sin munición.
Daniel Lara Farías: —Pero de alguna manera a muchísima gente que también combatió al chavismo el 4 de febrero se sumó porque dijo, bueno, ellos “cometieron un error” y ahora van por los votos, por la vía democrática. La gente va a votar por ellos y de repente lo hacen bien.
Johan Peña: —Los pendejos que creyeron en eso, yo no.
Daniel Lara Farías: —Y usted entonces se queda, cuando llega Hugo Chávez al poder, ¿usted estaba en la DISIP todavía?
Johan Peña: —Yo ya cuando él llega ahí no, yo ya me había ido, yo sabía lo que venía. Y él le había dicho a mi papá, porque mi papá en algún momento fue el que organizó la defensa de los abogados para estos militares. Porque él se veía en el reflejo de él. Él se alzó contra Pérez Jiménez el primero de enero del 1958 y él estuvo preso hasta el 24 de enero, hasta el 23, 24 de enero. Entonces, él decía: “a mí nadie me defendió en esa época” y el tenía un vaho, una cuestión. Mi papá era abogado, él era de las Fuerzas Armadas, de la Ley de Seguridad Nacional, él era ese tipo de abogado que lo fue con Carlos Andrés Pérez en el primer gobierno: “mire, coronel, hágame estas leyes” y mi papá ocupó cargos y fue presidente del Instituto del Aseo Urbano, del INAU y también fue presidente del Instituto de Transporte. Era un hombre muy productivo, pues, en sus cuestiones. Entonces él decide defender a esos muchachos porque decía: “son dos mil quinientos oficiales del ejército que están detenidos, alguien tiene que defenderlos.” Y él entonces organizó toda esa defensa. En la defensa, toda la gente por el clásico nervio venezolano que son «pepas asomados» querían defender a Chávez. No había otro, el «por ahora», ese «por ahora» le dio mucha fama. Y mi papá dice bueno, hay que hacer una rifa y a mi papá le tocó en la rifa a este Ronaldo Blanco La Cruz. Ronaldo La Cruz el 4 de febrero lo recogen del piso cuando hay un evento inicial donde estaba Carratú en la puerta de Fuenmayor que era un teniente coronel también, estaba el jefe de la escolta civil, Edgar…¿cuál era el apellido de él? Qué era el hijo de Edgar Fernández.
Daniel Lara Farías: —Edgar Fernández.
Johan Peña: —Entonces ahí matan a un mayor que iba a tomar preso al presidente. Entonces estaban discutiendo en la discutiera y entonces este Edgar Fernández con una mini UZI le mete medio rafagón al mayor. El hombre cae, porque yo estuve ahí en la mañana y vi que cae con el gatillo del fusil —que ellos utilizaban en esos momentos el FN FAL, un fusil belga— cae así con una ráfaga en el techo que la deja marcada, pues, disparando para el techo. Entonces se forma el zaperoco, el otro que venía de sustituto era Blanco La Cruz, hombre primero en su promoción, fue alférez mayor en su promoción. Tipo que tú lo ves y él es evangélico pero es hombre que no habla. Él no habla para nada y fíjate tú, él estuvo embajador, gobernador del Táchira, embajador en Cuba, ahora es rector de la escuela de policía que no sé que tanto hicieron ahí. Entonces es un hombre que no habla. Él no anda buscando cargos donde hacerse millonario, él no está buscando nada. Tu ves, es un hombre con una vida celestial. Nunca llegaron a terminar de corromperlo. Está ahí.
Daniel Lara Farías: —No sabemos.
Johan Peña: —Lo agarran. A él lo agarran con un tiro rasante que pega en la tanqueta le roza la cabeza y el tipo tiene una plancha de platino en la parte esa de la cabeza. Él cae como muerto. Estaban moviendo los muertos el tipo se movió y “¡Epa! Éste está vivo”. Es lo que le pasó a Otayza en el 27 de noviembre Otayza recibe dos tiros de FAL en el pecho pero como era un atleta ese carajo logra superar los dos balazos que eso es bien difícil. Pues entonces yo no comía con eso. Yo vi la debilidad de las Fuerzas Armadas y esos supuestamente eran los paracaidistas ¿no? los que nos tocó a nosotros combatir. Y los derrotamos, a las doce del día ya no quedaba ningún vástago de resistencia. En el «23 de enero» ellos dejaron material de resistencia que a nosotros nos tocó allanar todos esos bloques buscando las armas. No es la situación que tú ves hoy en día con los colectivos que la policía tiene prohibido entrar al «23 de enero» y aquí los tipos están armados hasta los dientes. En aquélla época nosotros entramos de madrugada, nosotros entramos a recoger las armas y eso era un silencio sepulcral, ni sonaban alarmas de carros ni ladraban los perros. Aquel silencio ¿por qué? Porque llegó la DISIP. Nos tenían miedo. Ese miedo hay que recuperarlo. Transmitirle ese miedo a ese poco de delincuentes que sepan que cuando les toque enfrentarse con la DISIP van a ser abatidos. Que cambie ese panorama que la Fuerza Armada, la fuerza policial tiene que tenerle miedo a un poco de sinvergüenzas, un poco de ladrones y un poco de bichos traficantes y cuanta vaina mala hay. Esa es la situación.
Daniel Lara Farías: —Bueno, me gusta ese mensaje final, comisario Johan Peña. Por supuesto nos quedaron muchísimas cosas de las cuales hablar y quizás en otra oportunidad podamos hacerlo. Pero, podamos hacerlo, pero el asunto está en que para los que no somos policías, no manejamos el tema militar, vemos todo esto como muy grande ¿no? Vemos esto como inmenso. Como una cosa donde no hay ni por donde empezar.
Johan Peña: —Son veinte años. Veinte años de un régimen criminal.
Daniel Lara Farías: —Bueno, veinte años de chavismo pero la descomposición ya usted mismo nos ha dicho. El cartel de Los Soles es una cosa que casi pues, yo no pienso dejarle hablar más porque de repente llegamos a Bolívar, entonces usted dice: “no, no, cuando Simón Bolívar yo estaba ahí con Franceschi y agarramos preso a Piar” y ¡no quiero preguntar más!
Johan Peña: —Los pudimos mantener a raya, a los militares. Ahí hubo otro caso [...] que estuvimos a tiempo. Otro caso mío.
Daniel Lara Farías: —Bueno pero no pudieron ponerlos tan a raya si llegaron al poder, comisario.
Johan Peña: —Ah bueno, llegan al poder porque éstos le dan bandera blanca. Llega Chávez “agárrense esa vaina que es de ustedes”. Si hubiéramos nosotros continuado…
Daniel Lara Farías: —Última pregunta, ¿cuál es el momento en que Chávez dijo: “denle clavo, métanse de frente en este negocio”? ¿Eso lo tendrá claro alguien? Los Estados Unidos, algún organismo de inteligencia ¿tendrá claro el momento? O sea, ¿Hugo Chávez llegó con eso en la mente? ¿Fue una cosa que se le ocurrió?
Johan Peña: —2005 o 2007 Chávez bota a la DEA de Venezuela.
Daniel Lara Farías: —Claro, pero ya lo que dice los Estados Unidos es que esto arrancó tan temprano como el 1999.
Johan Peña: —Si, eso arrancó desde temprano.
Daniel Lara Farías: —Bueno, ojalá que así como esto arrancó de temprano…
Johan Peña: —El problema, para terminarlo rapidito. El problema de seguridad en el país es fundamental para que un gobierno democrático resurja en Venezuela. Si no existen los organismos de inteligencia, la represión, pues, contra toda esta gente, no vamos a tener democracia. Aquí hay que montar un organismo, así como el MOSSAD israelí que persiga a los enemigos del país hasta en el exterior. Que no tengan donde carajo esconderse. Porque estos carajos todos se van con ese poco de millones que se robaron y creen que van a vivir la vida tranquilos ¿ah? Bueno, ahorita se le pusieron el mundo chiquitico. No pueden ir a Europa, no pueden ir a Estados Unidos, no pueden ir a ningún país del mundo, nada más Siria, Turquía, Rusia y de vaina. Eso tiene que mantenerse y formar un equipo de un bloque de búsqueda como el que hubo en Colombia contra el narcotráfico, montar en Venezuela un grupo de gente bien formada con buenos principios que quieran al país simplemente. Para entrarle de lleno a toda esta gente y traerlos presos a Venezuela y si se ponen brutos déjenlos sembrados en el sitio como hace MOSSAD. Y a nadie tumba al gobierno de Israel porque el MOSSAD fue y mató un químico ingeniero nuclear allá en Siria en… No, no, no, se quedó muerto y punto. Eso hay que hacerlo, pero ¿qué? Hace falta un gobierno duro, no un gobierno de mequetrefes de gente, que no, que todo lo quieren hacer con pañuelos y guantes blancos. No señor, aquí hay que embadurnarse las manos en esta vaina para rescatar el país. Si eso no existe no vamos a tener país. Gente que no esté obligada a cumplir con un partido político, eso es lo que me agrada a mí de Franceschi.
Daniel Lara Farías: —Ah, ¿Franceschi no tiene partido?
Johan Peña: —Un compromiso con un partido. Ah si, porque el partido dice que, no señor. Aquí por delante del partido está el país. Están los hijos de todos en este país nuestro, que todo el mundo añora en volver. Yo llevo 16 años aquí, obligado.
Daniel Lara Farías: —Se dice fácil.
Johan Peña: —Ajá. Bueno, yo quiero regresar. Yo no vine a quedarme.
Daniel Lara Farías: —Bueno, yo espero que regrese con plomo así como está ofreciendo.
Johan Peña: —Y del bueno.
Daniel Lara Farías: —Por favor. Qué bello mensaje final. Gracias comisario.
Johan Peña: —Bueno, pasé el examen contigo hoy.
Daniel Lara Farías: —Tiene que esperar la nota.
Johan Peña: —[Carcajadas].
Daniel Lara Farías: —Muchas gracias.
Johan Peña: —Bueno, un abrazo. [Minuto 1:15:55]


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