Esta noche mía y mañana de Caracas he conocido a
Gerver Torres por «la radio que se ve» —en
#AquíSeHablaLibertad de Radio Caracas Radio— entrevistado por Rocío Guijarro y Víctor Maldonado.
Gerver Torres nos ha hablado de la reconstrucción de Venezuela en un comienzo de semana en que todas las miras del mundo están sobre Venezuela.
Desde finales de enero el mundo se ha ido movilizando en apoyo a la sed de libertad en Venezuela. El gesto de estas naciones en reconocer al gobierno de transición de
Juan Guaidó tiene el objetivo de buscar la forma de ayudarnos a recuperar el Estado de Derecho, la democracia y la celebración de elecciones libres.
Semana movidita porque el viernes 22 de febrero la cita mundial es en Cúcuta, ciudad colombiana fronteriza con Venezuela donde hay centros de acopio llenos de medicamentos y alimentos de ayuda Humanitaria. La cartelera anunciada para el concierto «
Venezuela Aid Live» brindará su talento y música al mundo entero con el fin de recaudar fondos para financiar esta ayuda Humanitaria a Venezuela.
También hay gran expectativa en torno al sábado 23 porque es mundialmente conocida y notoria la orden de nuestro presidente (E)
Juan Guaidó —«E» de Encargado de la República— que a partir de esa fecha se comience a introducir dentro de Venezuela esta ayuda Humanitaria.
Por supuesto este fin de semana pasado personalidades de la política y de la diplomacia se han citado en Cúcuta para supervisar la llegada de envíos de ayuda Humanitaria vía aviones de carga militares norteamericanos y camiones de gran tonelaje.
No puedo evitar ahora visualizar las escenas de «
Bohemian Rhapsody», film que empieza y culmina en un Wembley Stadium hasta las trancas y un
Freddy Mercury que se inmortalizó con el primer «
Live Aid». Mientras escribo estas líneas ahora he bajado la voz de
Gerver Torres —de un audio de
C-Span de abril 2013 sobre el futuro de Venezuela sin
Chávez (a partir de min. 1:03:57)— y he puesto a todo volumen la música de
Queen: me lleno de ánimo, esperanza y ¡rock!
Pues me ha conmovido la visión positiva de
Gerver Torres en esta entrevista de RCR750. Las transcribo bajo estas líneas. En sus palabras: «Yo veo la reconstrucción de Venezuela como uno de los grandes episodios de la Humanidad».
Una reconstrucción que a
Gerver Torres no le preocupa que se tome su tiempo, «lo que debe ocurrir es que nos mantengamos entusiasmados, contentos, espiritualmente en una nota muy fuerte, positiva en medio de esa reconstrucción porque cuando y en la medida de que nos mantengamos así, sentiremos la fuerza para seguir adelante».
Rocío Guijarro: —…
Víctor Maldonado (min 17:15): …Sabes que los sueños son muy importantes. Hay una foto que a mí me conmueve, que es la foto de Konrad Adenauer, alcalde de Colonia [Alemania], mirando hacia la catedral de Colonia y hacia toda su ciudad destruida. La catedral bombardeada y toda si ciudad destruida. Por supuesto, es una foto y la foto da para reflexionar: «Bueno, usted fue el gran constructor de Alemania». Hay que tener muchísimo coraje para ver destrucción y soñar una ciudad reconstruida, un país reconstruido. Y el país está en este momento efectivamente muy mal. ¿Por donde comenzaría ese sueño? ¿Cuál es la secuencia del sueño?
Gerver Torres: —Lo primero es la visión misma del país que podemos tener. Como tú lo acabas de decir la convicción profunda de que este puede ser —¡y va a ser!— un territorio de grandes realizaciones, de paz, de calidad de vida, centro de atracción mundial, es algo que nos debe mover.
Yo veo la reconstrucción de Venezuela como uno de los grandes episodios de la Humanidad. Uno de los momentos más luminosos de la Humanidad en el siglo XXI. Yo creo que la reconstrucción de Venezuela no solamente va a convocar, a atraer a millones de venezolanos que se han ido del país o que le han dado la espalda a los asuntos públicos aun estando dentro de Venezuela sino que va atraer legiones de hombres y mujeres de todas partes del mundo, de otras nacionalidades que querrán participar de esa épica de la construcción de un nuevo país, de una sociedad que va a ser sustancialmente mejor de lo que hoy somos y de lo que muchos países son.
Yo creo que aquí vendrán gente de Europa, de Estados Unidos que querrán participar de esa reconstrucción, que poblarán también, junto con nosotros campos que hoy están abandonados. Construirán, desarrollarán iniciativas de todo tipo, tomarán ventaja de esa belleza, de esa riqueza de todo tipo, social cultural, física que tenemos. Querrán hacerlo.
Nosotros tuvimos años en los cuales, por ejemplo, gozamos de una inmigración importante en Venezuela. Durante años fue uno de los países con mayor inmigración en América Latina. Nosotros tuvimos de los porcentajes más altos de población extranjera viviendo en Venezuela. En los años ’70 todavía, ’80 todavía, ’90 alrededor del 4% de la población venezolana era nacida fuera del territorio nacional y esa gente construyó, formó parte de la construcción de este país. Le atraía instalarse no solo en las grandes ciudades sino en campos de Venezuela donde cultivaron, donde hicieron muchas cosas, italianos, españoles, portugueses, etc. Bueno, yo veo algo así pero a mayor escala repetirse.
Yo veo mucha gente entusiasmada. Yo tengo colegas míos ya retirados, semi-retirados del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Interamericano que siempre me dicen «Gerver, cuando comience la reconstrucción de Venezuela, yo quiero esta allí», «yo quiero formar parte de eso». Incluso gente que lo haría pro bono. Gente que le entusiasma la idea de ayudar a la transformación de Venezuela. Por eso digo es algo que nosotros debemos asumir como una tarea —por eso decía es una épica que trasciende a los venezolanos— debemos convertir esto en algo como dirían los jóvenes —tal vez ya no tan jóvenes— «cool». Algo en que el que no está en la reconstrucción de Venezuela no está en nada. Una de las experiencias que más gente quiera vivir, quiera tener, quiera ser parte de ella en el siglo XXI.
Y en ese sentido, la reconstrucción de Venezuela tenemos que asumirla en algo que va más allá de la reconstrucción física, que es lo primero que le viene a una a la mente y por supuesto que será fundamental, necesaria. La reconstrucción de autopistas, hospitales, escuelas. La provisión de servicios hoy destruidos como agua, electricidad, salud, etc. Todo eso será fundamental. Pero en nuestro imaginario la reconstrucción tiene que trascender las grúas y las maquinarias y los cables y los hierros y cabillas que toda esa reconstrucción supondrá.
Tiene que bien ser esa dimensión espiritual, ciudadana, de participación, de democracia, de institucionalidad. Todo ese componente que yo llamo «el componente suave», el «software» de la reconstrucción. Hoy, antes de venirme para acá estaba escribiendo un artículo bajo el título «Las claves poéticas de la reconstrucción».
Yo creo que la reconstrucción tiene claves físicas, tiene aspectos fundamentales «duros», lo que uno podría llamar el «hardware», la parte material. Pero la parte más importante —que yo ruego a Dios— que nuestro liderazgo esté a la altura de asumirlo de esa manera, tengamos la grandeza espiritual, la grandeza de visión, la nobleza de asumirla como una tarea que va mucho más allá de los componentes materiales porque de allí vamos a derivar —yo creo— el alimento diario que vamos a necesitar para hacer ese recorrido.
Nosotros no podemos descansar, no podemos pensar que nuestro alimento diario va a venir de la simple o pura solución de problemas técnicos particulares que obviamente serán importantes y ocurrirá, pero eso toma tiempo y eso a veces no se logra de la noche a la mañana. También tendrá que venir ese alimento, ese entusiasmo, esa energía para mantenernos recorriendo ese largo camino que habremos de recorrer. Tendrá que provenir de esa narrativa, de esa épica, de esa emocionalidad que construiremos y desarrollaremos y profundizaremos alrededor de las tareas de la reconstrucción.
Termino esta larga pero [risa] con un punto más: a mí, en ese sentido no me preocupa para nada lo que preocupa a algunos colegas economistas —con bastante razón lo entiendo— no me preocupa para nada el tiempo que tomará la reconstrucción. No me preocupa para nada que la reconstrucción vaya a ser larga, no.
Lo que debe ocurrir es que nos mantengamos entusiasmados, contentos, espiritualmente en una nota muy fuerte, positiva en medio de esa reconstrucción porque cuando y en la medida de que nos mantengamos así, sentiremos la fuerza para seguir adelante.
Eso está demostrado que tan importante o más importante que la situación en la que uno está es la dirección en la que uno siente que va. Y si nosotros, desde el momento mismo en que cambia la dirección en la que el país va y está, desde el momento mismo en que sintamos que la pendiente de la curva a cambiado —en vez de ir hacía abajo empezamos a ir hacia arriba— no importa que tan abajo estemos.
Si sentimos que todos los días estamos ganado un poquito más de territorio, que cada día se va haciendo un poco mejor que ayer, o que tenemos la promesa y la esperanza que va a ser mejor que ayer —que es contrario de lo que hoy nos ocurre— en esa medida, nosotros nos mantendremos con la alegría necesaria y suficiente, con el bienestar y la felicidad para seguir adelante. Y eso para mí es lo más importante.
(Min. 25:40)