viernes, 6 de marzo de 2020

Viruela, Balmis y Javier Moro



Escuché a Javier Moro, novelista español, entrevistado esta mañana en la emisora de radio ONDA CERO en el programa de Carlos Alsina. Interesantísimo su relato sobre la primera expedición científica a América para erradicar el virus que más daño le ha hecho a la humanidad: la viruela. Si, más aún que el coronavirus...

Por cierto, Javier Moro es gran conocedor de todo lo que tiene que ver con Venezuela —su padre fue representante de la aerolínea venezolana VIASA en España— y él no se perdió en su juventud una oportunidad para viajar y conocer a fondo Venezuela.  Me llegó a contar que en una ocasión hizo "autostop" para ir al interior del país —a Puerto Ayacucho creo recordar— pero no en carro sino en La Carlota y pidiéndole la cola a una avioneta, de esas Yankee Victor Papa o Yankee Victor Charlie Papa.  Pues eso, gran conocedor Javier Moro de nuestra realidad y siempre pendiente de todo asunto relacionado con Venezuela.

Escuchen su relato acerca de esta expedición de Balmis patrocinada por el rey Carlos IV allá por 1804, consigan un ejemplar de su libro sobre este tema "A Flor de Piel" y les invito a leer la primera parte de su entrevista que he transcrito bajo estas líneas.

Carlos Alsina (Min. 9:50): —Para Javier Moro que nos acompaña esta mañana buenos días. 
Javier Moro: —Buenos días 
Carlos Alsina: —Buenos días Javier, que es novelista, entre otras mil cosas. La indagación y la imaginación comenzó un día en el Jardín Botánico de Madrid en el que una persona le comenta a Javier que ahí se conservan todos los expedientes de las investigaciones científicas que ha impulsado España incluida la expedición de la vacuna que había pagado —que pagó en su día— el rey Carlos IV. Y tú te quedas ahí con la copla… 
Javier Moro: —Me quedo con la copla porque me pareció algo tan inusual, tan descabellado, tan surrealista que 22 niños expósitos hayan estado en el origen de semejante hazaña que claro, que azuzó mi curiosidad, me metí en el tema, fui tirando del hilo, y realmente hasta que no terminé el libro, yo no me di cuenta de la importancia que tuvo aquella expedición. Que no solo fue llevar la vacuna de la viruela a América sino que fue, digamos el principio de la vacunación. O sea, los ingleses habían inventado la vacuna. 
Carlos Alsina: —Ajá. 
Javier Moro: —Fue el doctor Jenner con sus vaquitas que no contagiaban y tal y el principio de inmunización. Lo que hicieron los españoles con esa expedición fue inventar la vacunación. Porque fueron con un plan. No fueron solo a vacunar a las élites que es lo que hacían en Inglaterra como nos ha contado muy bien… 
Carlos Alsina: —Nuestro corresponsal. 
Javier Moro: —…Nuestro corresponsal allí. Sino se trataba de erradicar la enfermedad y para eso había que vacunar a los niños recién nacidos. Ya fuesen los hijos de españoles, de indígenas, de lo que fuese. Entonces había que hacer un plan y entonces llegan con ese plan. Ese plan se llamaba las juntas de vacunación que no era tan diferente a lo que estamos haciendo ahora. Era un poco el embrión de la sanidad hoy en día también. Se trataba de galvanizar a las fuerzas vivas de la sociedad, informarles de la gravedad del problema y como se podía solucionar. La solución estaba en que los párrocos en las aldeas más recónditas del imperio español fuesen capaces de llevar un cuaderno de vacunación paralelo al libro parroquial donde se inscribían los bautizos de manera que cada niño estuviera en los dos cuadernos y se enseñaba a los misioneros a vacunar. Y claro, eso fue el principio del fin de la viruela. Fue una hazaña —que es algo que yo no sé por qué no se estudió aquí en los colegios— completamente ha caído en el olvido en España pero que fue sensacional. Porque además el tamaño de aquella expedición fue bestial. Es que fueron por toda Latinoamérica, por Norteamérica hasta Texas y lo que es hoy California. Llegaron a Manila, y todo eso a base de niños. Tenían que avanzar con niños porque los niños eran los que llevaban la vacuna. 
Carlos Alsina: —Claro. 
Javier Moro: —Vacunaban a uno, a los ocho días le crecía una pequeña pústula, de ahí se sacaba el líquido vacunífero. Este niño ya estaba vacunado pero había que seguir cargando con él y ese líquido se pasaba a otro. Entonces ganaban ocho días, nueve días, así fue como Balmis, el director de la expedición calculó que necesitaba 22 niños para cruzar el Atlántico. Y luego necesitaron 26 para cruzar el Pacífico con el Galeón de Manila, que era el único que todavía a día de hoy es el servicio de transporte regular más longevo que ha existido jamás. Es que teníamos un imperio estupendo. 

Rosa del Monte (13:17): — Y lo sorprendente es la rapidez con que desde que Balmis propone a Carlos VI esto, se hace. Que es lo increíble. 
Javier Moro: —Ahí Carlos IV, que era un personaje muy denostado por la historia, esto prueba que nadie es del todo de una pieza. 
Rosa del Monte: —Malo [risas]. 
Javier Moro: —Ni del todo malo, ni las instituciones ni las personas. Ahí, si no llega a ser por el esfuerzo de Carlos IV, nunca se llega a erradicar la viruela de esa manera. La viruela causaba enormes problemas. Bueno, la viruela causaba tantos problemas que como decía nuestro corresponsal, acabó con la dinastía de los Habsburgo. Bien podía un Borbón pensar que iba a acabar con ellos también. 
Rosa del Monte: —Yo quiero reivindicar a Miguel de la Cuadra, como tantas cosas que yo he aprendido de la historia de España y de América, ésta también la aprenden con Miguel de la Cuadra. Entonces en 2004, o sea uno de los temas de la expedición del 2004 fue el bicentenario de la expedición de Balmis. Entonces había una parte en Veracruz que es por donde se llega a México. O sea se empieza por Puerto Rico pero luego llegan a Veracruz y de hecho, de Cuba a Yucatán tiene que comprar tres esclavas negras porque le faltan niños y dice que le costó un dineral. Y Miguel de la Cuadra se empeñó en a parte de ir a Veracruz, encontró un niño descendiente de los niños vacuníferos —que es una palabra maravillosa— en Monterrey que el niño tenía 16 años, seguramente tenía padre y abuelo, pero quería que tuviera 16 años como los niños expedicionarios y entonces parte de esa expedición de Veracruz y parte de expedición de La Coruña porque en el año 2004 había una exposición sobre el bicentenario. Y claro, es que la historia es extraordinaria, como tantas que rescató Miguel de la Cuadra
Javier Moro: —La historia es extraordinaria y también muestra que hemos convivido en la historia con estos víruses y microbios que han afectado, y nos han afectado mucho más de lo que queremos pensar. 
Rosa del Monte: —Mmh. 
Javier Moro: —Porque se han cerrado ciudades, se declaraba, cuando Carlos IV recibe un despacho del Cabildo de Santa Fe de Bogotá diciendo que se ha declarado otra tremenda epidemia de viruela, claro, se lleva las manos a la cabeza. Su hija acababa de quedarse ciega. 
Rosa del Monte: —Mmh 
Javier Moro: —Luis XV, como había dicho nuestro corresponsal, había muerto de viruela. La viruela no, no, estos bichos no tienen ningún tipo de respeto por las jerarquías ni por nadie y todo el mundo cae. Y luego en América era especialmente problema porque acababa con la fuerza de trabajo de las grandes haciendas. Porque los indígenas eran especialmente frágiles, no tenían defensas contra este tipo de enfermedad. Entonces el problema era económico también y se juntaba todo. Y lo que hizo fue un acto de valentía, yo creo suprema, porque además era el final del imperio, estaba todo, no había ni presupuesto. Fue mandar a 22 niños con unos médicos, eso si, muy preparados, muy conocedores de la tecnología de entonces. Balmis era un prodigio de organizador. 
Rosa del Monte: —Y se llevó 500 libros del tratado de la viruela para repartirlos en todos los centros de allí. 
Javier Moro: —Y se llevó 500 libros y se fue a América con la idea de salvar al mundo ¡y lo más increíble es que lo salvaron!